Valencia, 6 de noviembre de 2026-. Denunciaron que Cuba reactivó su aparato represivo luego de la victoria demócrata en Estados Unidos.
El tribunal Municipal Popular de Diez de Octubre en La Habana condenó a dos años de prisión al escritor Ángel Santiesteban.
La sentencia contra el intelectual y tres integrantes de la masonería cubana responde a supuestas operaciones de cambio informal de divisas.
La información sobre la medida judicial y la oleada represiva fue reportada originalmente por el periódico Diario Las Américas.
Denunciaron que Cuba reactivó su aparato represivo luego de la victoria demócrata en Estados Unidos
Santiesteban rechazó los cargos y afirmó que los fondos en dólares estaban destinados a actividades del Asilo Nacional Masónico Llansó.
Durante el proceso, el opositor denunció la ausencia de pruebas sobre transacciones informales y calificó el juicio como un montaje institucional.
La resolución incluyó penas de encarcelamiento para los ciudadanos masones José Ramón Viñas, Fernando Marcos García y Osvaldo Ernesto Villegas.
Sectores de la sociedad civil y masones independientes denunciaron la injerencia en la institución y la fabricación de la causa penal.
Ofensiva contra el periodismo independiente en la isla
El fallo judicial coincide con una escalada de acciones de hostigamiento contra comunicadores e intelectuales críticos en la capital cubana.
La periodista Camila Acosta sufrió una detención de varias horas, mientras que el colaborador Adelth Bonne fue multado con decomiso de equipos.
Asimismo, se registró la detención de Yoani Sánchez, directora del medio digital 14ymedio, hecho condenado por el Comité para la Protección de los Periodistas.
Los organismos internacionales de derechos humanos advirtieron sobre el incremento de la presión y la vigilancia contra el periodismo libre.
Contexto político tras los resultados electorales en EE. UU.
La ola de detenciones coincide con la victoria del Partido Demócrata en las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos.
El nuevo equilibrio en el Congreso estadounidense podría incidir en los debates sobre la política exterior de Washington hacia La Habana.
Analistas independientes señalan que las acciones buscan afianzar el control político interno ante probables cambios en la agenda bilateral.
