Una potente bomba sacude la frontera en Cúcuta cerca del puente internacional Francisco de Paula Santander, hiere a seis personas y agudiza la zozobra tras el crimen de Miguel Castellanos. La detonación de un artefacto explosivo dejó un saldo de al menos cuatro civiles y dos agentes de la policía con heridas de diversa consideración en la ciudad de Cúcuta.
El estallido ocurrió en las proximidades del puente internacional Francisco de Paula Santander, desencadenando una inmediata emergencia humanitaria y policial este martes 27 de octubre de 2026.
Dicho atentado profundiza el clima de zozobra en el departamento de Norte de Santander, registrándose con apenas un día de diferencia respecto al homicidio a tiros de Miguel Armando Castellanos Serrano, exsecretario de Gobierno y precandidato al ayuntamiento cucuteño.
El estruendo en la Dian, el testimonio vecinal y la destrucción material
El estallido estremeció las estructuras comerciales y habitacionales levantadas sobre el eje aduanero limítrofe.
La habitante de la zona afectada, Griselda Becerra, relató a la agencia EFE el pánico que vivieron las familias al instante del siniestro: «Se escuchó una explosión que nos dejó asustados, conmocionados. Hay un carro (…) destruido».
El secretario de Seguridad Ciudadana de Norte de Santander, Jorge Quintero, precisó que desconocidos ubicaron el artefacto en la parte posterior de las instalaciones de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian).
Dicho espacio sirve habitualmente como estacionamiento para las patrullas y motocicletas que emplean los uniformados policiales durante sus tareas diarias de vigilancia en el paso internacional.
Los primeros informes recogidos por los pesquisas sugieren que los autores abandonaron una maleta cargada con sustancias detonantes en el sitio exacto del parqueo.
No obstante, Quintero aclaró que los especialistas técnicos de las brigadas antiexplosivos deben determinar con rigor científico cómo los criminales estructuraron y activaron el atentado.
En tal sentido, la onda expansiva causó estragos visibles en las fachadas colindantes, según describió el propio titular de seguridad a la prensa: «Lo único que sí ve uno es los daños en todas las casas que quedan ahí al lado».
A este respecto, Quintero consideró viable que los atacantes dirigieran la acción bélica contra los efectivos de la fuerza pública, aunque recalcó que las pesquisas periciales deberán clarificar todas las circunstancias del suceso.
Aunado a esto, las autoridades de socorro y los paramédicos de Protección Civil acudieron de inmediato hasta las inmediaciones del puente internacional para brindar primeros auxilios a los lesionados y trasladarlos hacia recintos médicos.
Asimismo, comisiones de bomberos acordonaron el perímetro siniestrado para evitar conflagraciones secundarias en los tanques de combustible de los automóviles dañados.
La sombra del magnicidio de Castellanos y el blindaje en la frontera
La conexión con el crimen del precandidato municipal
Por otra parte, la detonación ocurre en un momento de máxima vulnerabilidad institucional para la capital nortesantandereana.
Apenas el lunes, pistoleros desconocidos segaron la vida del mayor en retiro Miguel Armando Castellanos Serrano en una emboscada ejecutada cerca de una gasolinera del Anillo Vial Occidental.
Dicho homicidio contra el aspirante a los comicios de 2027 desató una profunda consternación colectiva que ahora se amplifica con este nuevo episodio violento en las narices de la aduana.
En consecuencia, los mandos militares evalúan si estructuras criminales coordinan ambos hechos para desestabilizar el control territorial y amedrentar a las instituciones gubernamentales.
De igual manera, los fiscales del Ministerio Público asignaron unidades especializadas para recolectar las evidencias químicas que permitan identificar el tipo de explosivo utilizado en la maleta.
La movilización operativa en el puente internacional
Por añadidura, el cierre temporal de las vías que convergen en el puente Francisco de Paula Santander alteró de inmediato la rutina de miles de peatones que cruzan a diario entre Colombia y Venezuela.
Las unidades antidisturbios y los batallones del ejército instalaron puntos de control reforzados en todas las bocacalles adyacentes a la sede de la Dian para frenar la circulación de sospechosos.
Dicha medida busca detectar a posibles colaboradores de los terroristas que pudieran ocultarse en los barrios populares cercanos al río Táchira.
Por otro lado, los comerciantes formales del sector exigen una presencia militar permanente para reanudar sus ventas sin temor a nuevas detonaciones.
De modo que los seis heridos en el parqueo de la Dian, la maleta bomba que reventó el vehículo, la conmoción descrita por los vecinos y la cercanía temporal con el crimen de Castellanos delinean un cuadro de altísima tensión en la frontera colombo-venezolana.
Con información de EFE
