Investigan la muerte de un venezolano tras hallar su cadáver sumergido en un caño de Riohacha junto a su motocicleta abandonada. Funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía colombiana iniciaron las pesquisas de rigor tras localizar el cadáver de un ciudadano venezolano identificado como Marcos Antonio Sucre en un afluente de la zona rural del municipio Riohacha, departamento de La Guajira.
El hallazgo ocurrió a primera hora del lunes 26 de octubre, desplegando un amplio operativo forense que continúa recopilando testimonios este martes 27 de octubre de 2026 para determinar con precisión científica qué provocó el fallecimiento del hombre.
Dicho acontecimiento genera una visible zozobra entre los familiares del infortunado y entre las comunidades que transitan habitualmente este corredor limítrofe entre Colombia y el estado Zulia.
El hallazgo en Pelechua y el perfil de la víctima
Los campesinos de la zona rural descubrieron la escena alrededor de las 6:00 de la mañana en las inmediaciones de la finca Las Mercedes, alertando de inmediato a las patrullas policiales de la jurisdicción.
El infortunado contaba con 35 años de edad, era natural de la ciudad de Guarenas, en el estado Miranda, y residía formalmente en el corregimiento de Mingueo, territorio perteneciente al municipio Dibulla.
Los agentes del orden público observaron que el cuerpo permanecía sumergido boca abajo dentro de las aguas de un caño natural contiguo a la arteria vial.
A escasos metros de la corriente hídrica y a un costado del terraplén, los pesquisas ubicaron una motocicleta marca NKD, identificada con la placa de circulación CNK-24D, vehículo en el que presuntamente viajaba el trabajador.
En tal sentido, las comisiones técnicas acordonaron el perímetro carretero para evitar que transeúntes curiosos alteraran posibles huellas de neumáticos o pisadas en el barro.
A este respecto, los allegados del fallecido exigen al sistema de justicia del vecino país un esclarecimiento rápido de las circunstancias que rodearon su desplazamiento en horas de la madrugada.
Aunado a esto, las autoridades comunitarias de Pelechua solicitaron un refuerzo en los patrullajes preventivos a lo largo de las vías secundarias para resguardar a los conductores nocturnos.
Asimismo, los funcionarios de la policía judicial tomaron fotografías panorámicas del terreno para cotejar la distancia exacta entre el afluente y la posición en la que quedó la unidad de dos ruedas.
Las diligencias del CTI y las dos líneas de investigación
La inspección técnica y el traslado a Medicina Legal
Por otra parte, los detectives especializados del CTI asumieron la coordinación directa de los actos urgentes en el área del suceso.
Los peritos extrajeron los restos del agua aplicando estrictas normas de cadena de custodia para preservar cualquier evidencia física adherida a las prendas de vestir del ciudadano.
Dichos funcionarios coordinaron de inmediato el traslado del cuerpo hasta las instalaciones de la morgue de Medicina Legal en la ciudad de Riohacha con el propósito de efectuar la autopsia de ley correspondiente.
En consecuencia, los médicos patólogos examinarán minuciosamente el cadáver para constatar si presenta traumatismos contundentes derivados de una colisión o heridas causadas por objetos punzantes o proyectiles de fuego.
De igual manera, los técnicos mecánicos someterán la motocicleta a peritajes de impacto para certificar si la máquina sufrió desperfectos imprevistos o golpes de otro automotor antes de precipitarse a la cuneta.
Las hipótesis entre el siniestro vial y el hecho violento
Por añadidura, los mandos del cuerpo ministerial manejan con suma prudencia las posibles causas del acontecimiento fatal.
Los analistas asignados al caso sostienen dos hipótesis fundamentales: evalúan si la víctima perdió el control del volante por el mal estado del pavimento sufriendo un accidente vial o si afrontó un ataque premeditado perpetrado por terceros en medio de la soledad nocturna.
Dichas dudas quedarán despejadas una vez que el laboratorio forense consigne el protocolo definitivo de necropsia a la mesa de trabajo de la Fiscalía.
Por otro lado, los investigadores recopilan declaraciones de habitantes de Mingueo y Pelechua para reconstruir las últimas conversaciones de Sucre y establecer el motivo de su viaje hacia Riohacha.
De modo que el cadáver hallado boca abajo, la motocicleta abandonada al lado del camino, las diligencias del CTI en Medicina Legal y la espera de los exámenes forenses marcan el desarrollo de esta causa penal en La Guajira.
Con información de Diario El Norte
