Presidente Abelardo De La Espriella expulsa de Colombia a 80 extranjeros con prontuario delictivo y Venezuela captura a diez de ellos en la frontera. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, confirmó este viernes 6 de noviembre de 2026 la expulsión inmediata de 80 ciudadanos extranjeros que residían en Bogotá y acumulaban antecedentes penales por diversas conductas ilícitas, sumando conjuntamente más de 1.100 sanciones correctivas por vulnerar las normas de convivencia ciudadana.
El jefe de Estado difundió los pormenores del procedimiento mediante su cuenta oficial en la red social X, precisando que las unidades de Migración Colombia, la Fuerza Pública y la Alcaldía Mayor ejecutaron de manera conjunta un despliegue de saturación que abarcó 15 localidades de la geografía bogotana.
La intervención en 15 localidades y las capturas en suelo venezolano
En tal sentido, el mandatario colombiano exteriorizó su firme determinación a través de un mensaje enérgico difundido en sus canales digitales: «¡80 extranjeros que vinieron a delinquir a Bogotá fueron expulsados de Colombia! ¡A nuestro país se viene a respetar la ley, no a burlarse de ella!».
A este respecto, De la Espriella pormenorizó que el grupo expulsado arrastraba un denso prontuario que incluía delitos como hurto agravado, tráfico de estupefacientes, cobro de extorsiones, concierto para delinquir, porte de armas blancas, consumo indebido de sustancias en espacios públicos e irrespeto contra los funcionarios policiales.
Aunado a esto, las autoridades de Migración Colombia coordinaron los traslados terrestres hacia los pasos fronterizos bajo estricta custodia militar, entregando a los individuos en los puntos de control limítrofe.
En consecuencia, los cuerpos policiales de Venezuela actuaron de inmediato al verificar las identidades en sus bases de datos, aprehendiendo a los diez fugitivos que mantenían deudas pendientes con los juzgados penales venezolanos.
Asimismo, los mandos de la Policía Metropolitana de Bogotá ponderaron la efectividad del cerco interinstitucional desplegado en las barriadas y zonas comerciales de la capital para ubicar a los infractores.
La doctrina de seguridad y la advertencia presidencial
La política frente a la migración productiva
Por otra parte, el presidente De la Espriella argumentó que este despliegue responde directamente a una directriz doctrinaria de su administración para endurecer los filtros en el ingreso al país y neutralizar las redes criminales transnacionales.
El mandatario ratificó la línea de acción que orienta a los cuerpos de seguridad: «He dado una instrucción clara: quienes vengan a Colombia a delinquir no pueden encontrar refugio en nuestro territorio».
Sin embargo, el dignatario aclaró oportunamente que su gobierno mantiene vigentes los brazos abiertos hacia la comunidad migrante que respeta el ordenamiento jurídico y colabora activamente con el progreso nacional.
En tal sentido, el gobernante remarcó los límites de su política migratoria: «Nuestro país tiene las puertas abiertas para los extranjeros que llegan a trabajar honradamente, respetar nuestras leyes y aportar al progreso de nuestra nación».
Dicha diferenciación busca preservar la integración de las familias trabajadoras mientras los organismos policiales concentran sus recursos en erradicar bandas dedicadas a la extorsión y el narcomenudeo.
La advertencia final y el mensaje de cero impunidad
Por añadidura, el mandatario colombiano cerró su alocución pública con una contundente advertencia dirigida a quienes pretendan quebrar el marco normativo en suelo neogranadino.
El líder del ejecutivo endureció su advertencia institucional con una frase lapidaria: «A quienes pretendan utilizar nuestro territorio para delinquir les advierto: ¡En la era del tigre, Colombia no es refugio de criminales!».
En consecuencia, la Alcaldía Mayor de Bogotá y las brigadas policiales mantendrán los patrullajes preventivos en las restantes localidades para detectar nuevos focos de irregularidad y dar trámite a sanciones administrativas.
Por otro lado, los voceros gremiales y comerciales de la capital colombiana aplaudieron las intervenciones en zonas de alto flujo mercantil, señalando que la presencia de la fuerza pública desalienta el cobro de vacunas y el microtráfico.
Con información de Alberto News
