Laura Fernández gana Costa Rica con promesa de mano dura. La derechista Laura Fernández fue elegida presidenta de Costa Rica con el 48,3 % de los votos. Superó ampliamente el mínimo necesario para ganar en primera vuelta.
Sus propuestas de seguridad y reformas estatales recuerdan el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien la felicitó tras el triunfo.
Cambio “profundo e irreversible”
En su discurso de victoria, Fernández se declaró “demócrata convencida” y “defensora de la libertad”, pero criticó a la prensa.
Advirtió que “el cambio será profundo e irreversible” y que modificarán “ciertas reglas del juego político”, sin dar más detalles.
Miles de militantes del Partido Pueblo Soberano celebraron con caravanas y fiestas en San José y otras ciudades.
Laura Fernández gana Costa Rica con promesa de mano dura
Costa Rica enfrenta una ola de violencia ligada al narcotráfico. Siete de cada diez homicidios se relacionan con este delito.
Fernández promete terminar la construcción de una cárcel inspirada en el modelo de Bukele, aumentar penas e imponer estados de excepción en zonas conflictivas.
Modelo Bukele y reformas estatales
La futura mandataria planea reformar el poder judicial, que ella y Chaves acusan de proteger la impunidad.
Su propuesta busca replicar medidas de seguridad que redujeron la violencia en El Salvador, aunque denunciadas por abusos.
Costa Rica también eligió a 57 diputados. Fernández tendría una treintena, insuficientes para reformar la Constitución.
Temor al autoritarismo
Críticos alertan que Fernández podría concentrar poder y permitir el regreso de Chaves al Ejecutivo.
Exmandatarios y opositores la califican de “populista” y “mala copia” de Chaves.
El país tiene 5,2 millones de habitantes y Fernández será la segunda mujer presidenta, tras Laura Chinchilla (2010-2014).
Costa Rica mantiene estabilidad, pero enfrenta desigualdad y altos costos de vida, pese a la reducción de la pobreza al 15,2 % en 2025.
