Gobierno de Francia moviliza a 70.000 policías y gendarmes ante convocatorias de saqueos en redes sociales y ordena blindar París con el cierre del Louvre y el Museo de Orsay. El gobierno de Francia ordenó este viernes 23 de octubre de 2026 el despliegue inmediato de 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio para contener los disturbios convocados para este sábado.
El Ministerio del Interior adoptó esta contundente medida de fuerza tras detectar insistentes llamamientos en plataformas digitales orientados a ejecutar saqueos masivos y actos vandálicos en las principales avenidas.
Dicha movilización responde a una de las escaladas de violencia callejera más intensas de los últimos años, iniciada a finales de septiembre por reclamos estudiantiles que mutaron con rapidez en una protesta nacional contra la inflación y el encarecimiento general del costo de vida.
El fracaso del diálogo en el Elíseo y el estrecho margen fiscal
El encuentro entre las agrupaciones estudiantiles y el Ejecutivo no logró desactivar las convocatorias de paro en los centros educativos:
- El sindicato estudiantil Renouveau lycéen, encabezado por su dirigente Nathanaël Combary, manifestó una profunda insatisfacción tras reunirse directamente con el mandatario Emmanuel Macron.
- La organización juvenil instó a las bases a sostener el pulso contra el palacio presidencial mientras esperan el anuncio de eventuales medidas gubernamentales el próximo lunes.
- El equipo ministerial encara un panorama sumamente complejo al carecer de mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional para aprobar leyes de emergencia sin resistencias.
- Las presiones de los acreedores internacionales empujan a las autoridades galas a impulsar un severo ajuste fiscal orientado a recortar la abultada deuda pública nacional.
- La rentabilidad de los bonos soberanos franceses a 10 años rebasó la barrera del 5 %, un techo financiero que el país no experimentaba desde el año 2002.
- La calificadora crediticia Moody’s optó por preservar la nota soberana de Francia en Aa3; no obstante, mantuvo una perspectiva negativa debido a la fragilidad presupuestaria.
En tal sentido, los expertos de la banca comunitaria advierten que las fricciones en las calles encarecen el costo de financiamiento para el tesoro público francés.
A este respecto, diversos analistas parlamentarios señalan que la falta de respaldo legislativo reduce a la mínima expresión el margen de maniobra de la administración macronista.
Aunado a esto, las organizaciones de padres y profesores apoyan las demandas de mejoras estructurales en los liceos, reprochando la lentitud burocrática en las respuestas oficiales.
Asimismo, los líderes de la oposición parlamentaria acusan al presidente de ignorar el empobrecimiento sostenido de la clase trabajadora frente a las tarifas de los servicios y alimentos.
La amenaza de la ultraizquierda y el cerco preventivo en París
Señalamientos de Lecornu y Núñez sobre la violencia armada
Por otra parte, los responsables del área de seguridad ciudadana expusieron los perfiles de quienes impulsan los destrozos en la vía pública.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, atribuyó gran parte de los desmanes callejeros a grupúsculos organizados de ultraizquierda, señalando específicamente a colectivos anarquistas y antifascistas.
Núñez puntualizó que estas facciones radicales coordinan acciones destructivas con delincuentes oportunistas, integrados mayoritariamente por jóvenes procedentes de los suburbios metropolitanos.
El primer ministro Sébastien Lecornu respaldó este diagnóstico operacional al advertir formalmente que el nivel de amenaza sobre el orden público sigue siendo sumamente elevado.
Dicho escenario de alarma creció en las últimas horas tras registrarse un atentado de corte terrorista y presunto móvil racista en las cercanías de París, hecho que arrojó un fallecido y varios heridos de gravedad.
En consecuencia, el gabinete descartó por los momentos decretar el estado de emergencia general, priorizando toques de queda específicos y la proscripción de marchas no autorizadas.
De igual manera, los servicios de inteligencia interior interceptan chats grupales donde los promotores fijan puntos estratégicos de ataque contra entidades bancarias.
Persianas blindadas en el comercio y museos cerrados
Por añadidura, el sector productivo y cultural de la capital francesa asume medidas excepcionales de resguardo para proteger sus patrimonios.
Los comerciantes de las arterias más céntricas de París instalaron gruesos tablones de madera en sus escaparates para amortiguar posibles pedradas e incursiones vandálicas.
El presidente de las Cámaras de Comercio e Industria de Francia justificó el temor generalizado al describir el arsenal que portan los agitadores: «He visto bates de béisbol, barras de hierro y escopetas de caza».
Dicho representante gremial aconsejó enfáticamente a los dependientes comerciales bajar las persianas metálicas durante el sábado y ceder el control operativo a la policía.
Las autoridades de la cultura capitalina confirmaron que monumentos de renombre mundial como el Museo del Louvre y el Museo de Orsay no abrirán sus puertas al público.
Por otro lado, los encargados del sector hotelero notificaron cancelaciones de reservas turísticas ante el temor de que las refriegas callejeras alcancen las zonas históricas.
De modo que el despliegue de 70.000 uniformados, el cierre de los recintos artísticos, los reclamos de Renouveau lycéen y la asfixia de la deuda al 5 % sitúan a Francia ante una jornada definitoria.
Con información de AFP
