Fenómeno de El Niño arrecia en Ecuador con anomalías térmicas de hasta 5,2 grados en el Pacífico y alcanzará su pico a finales de 2026. El Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada de Ecuador (Inocar) alertó este viernes 23 de octubre de 2026 que el fenómeno climático de El Niño cobra una fuerza inusitada en las aguas del Pacífico y alcanzará su máxima intensidad hacia finales del presente año.
El organismo naval difundió su reporte técnico a través de su cuenta oficial en la red social X, certificando que el evento se mantiene plenamente «activo y en fortalecimiento», impulsado por un calentamiento «excepcionalmente intenso» en la franja marítima que baña el litoral meridional.
Esta alteración en las corrientes marinas desata precipitaciones extraordinarias sobre las planicies costeras mientras propicia un peligroso déficit de agua en las alturas andinas y la cuenca selvática.
Anomalías térmicas en el Pacífico y bloqueo de nutrientes
Los sensores marinos registraron desviaciones térmicas sin precedentes en la franja compartida entre los litorales de Ecuador y Perú:
- Los científicos del Inocar detectaron temperaturas de hasta 5,2 grados centígrados por encima de los promedios históricos en las aguas superficiales cercanas a la plataforma continental.
- Los técnicos ubicaron masas de agua con valores de entre 23 y 24 grados centígrados a más de 100 metros de profundidad en el corredor comprendido entre las islas Galápagos y el territorio continental ecuatoriano.
- Dicha capa cálida subsuperficial bloquea el afloramiento natural de aguas frías procedentes del fondo oceánico, limitando severamente la llegada de nutrientes esenciales para la fauna marina.
- La persistencia de esta bolsa de calor mantiene la evaporación atmosférica en niveles críticos, alimentando la formación constante de nubes de tormenta sobre las provincias occidentales.
- Los investigadores advierten que la inercia térmica submarina asegurará la continuidad del fenómeno durante los dos últimos meses del año en curso.
En tal sentido, los expertos en oceanografía enfatizan que las masas cálidas profundas impiden la disipación rápida del calor aun cuando disminuya la radiación solar directa.
A este respecto, diversos meteorólogos señalan que el calentamiento costero potencia la virulencia de los vientos húmedos que chocan contra la cordillera de los Andes.
Aunado a esto, las capitanías de puerto redoblan el seguimiento a los oleajes anómalos para restringir la salida de embarcaciones menores durante los temporales.
Asimismo, los centros de investigación marina de la región andina intercambian mediciones satelitales diarias para proyectar con mayor exactitud la trayectoria de las ondas Kelvin.
Contraste pluvial, estragos en la pesca y planes de contingencia
Lluvias torrenciales en el litoral frente a la sequía en la sierra y la Amazonía
Por otra parte, la distorsión atmosférica provoca un marcado desbalance en el régimen de lluvias en las distintas regiones geográficas del país.
Las nubes cargadas de humedad descargan aguaceros torrenciales y continuos sobre las provincias de la costa, saturando rápidamente los suelos agrícolas y los sistemas de drenaje urbano.
En contraste directo con el exceso pluvial del litoral, las regiones de la sierra andina y de la Amazonía registran marcados déficits en sus volúmenes habituales de precipitaciones.
Dicha escasez de lluvias en las cuencas altas enciende las alarmas por la reducción del caudal en los embalses hidroeléctricos que abastecen la red energética nacional.
En consecuencia, las autoridades provinciales deben gestionar simultáneamente la amenaza de desbordamientos en las tierras bajas y la falta de reservas de agua dulce en la cordillera.
De igual manera, los agricultores de las tierras altas aplican planes de racionamiento para evitar la pérdida de cultivos de hortalizas y tubérculos.
Pérdidas en la pesca tradicional y auge de la pinchagua
Por añadidura, la ausencia de nutrientes en la columna de agua modifica radicalmente los ecosistemas y la disponibilidad de especies comerciales.
La escasez de fitoplancton en las capas superiores ahuyenta a peces tradicionales de consumo como la macarela y la merluza, reduciendo notablemente las capturas de la flota artesanal e industrial.
En contrapartida, las aguas cálidas favorecen la proliferación acelerada y el desembarque masivo de especies pelágicas como la pinchagua, obligando a los pescadores a reorientar sus artes de faena.
Los armadores pesqueros notifican dificultades para colocar estos excedentes en el mercado local mientras enfrentan pérdidas por la desaparición de los ejemplares de mayor cotización comercial.
Por ello, el Inocar exhortó a los comités de operaciones de emergencia a reforzar sin demora las medidas de prevención y mitigación ante eventuales crecidas de ríos e inundaciones en toda la franja litoral.
Por otro lado, los organismos de socorro identifican zonas seguras y alistan albergues temporales en los cantones con mayor historial de anegaciones fluviales.
De modo que el pico previsto para finales de 2026, los 5,2 grados de anomalía térmica, el desplome en las capturas de merluza y las lluvias extremas en la costa colocan a Ecuador en máxima alerta meteorológica.
Con información de Alberto News
