Valencia, 2 de febrero de 2026-. Expertos analizan la forma en que los venezolanos planifican sus gastos. La manera de organizar los gastos varía según la moneda en la que se perciba el salario.
El caso de Omary Rodríguez y Carlos Julio Alvarado ilustra la dualidad de realidades económicas en el país.
Expertos analizan la forma en que los venezolanos planifican sus gastos
Para quienes reciben pagos en bolívares, la planificación se centra en maximizar cada compra.
Omary Rodríguez, limpiadora de 41 años, gana el equivalente a 20 dólares diarios, entre 35.000 y 45.000 bolívares al mes.
Ella distribuye las compras por días: miércoles para frutas, verduras y quesos, jueves y viernes para proteínas como pollo y carne.
Rodríguez admite que no hay espacio para el ahorro con sus ingresos fijos.
Cuando consigue dinero extra por trabajos ocasionales, comparte momentos con su hijo de siete años.
También compara precios entre mercados y tiendas para aprovechar los mejores costos según la tasa del Banco Central de Venezuela.
Planificación con ingresos en dólares
En contraste, quienes perciben ingresos en dólares pueden proyectar sus gastos y ahorrar.
Carlos Julio Alvarado, ingeniero de 36 años, gana entre 1.200 y 1.400 dólares mensuales, lo que le permite planificar y comprar al por mayor.
Él busca promociones en Instagram, agrupa artículos de higiene y alimentos, y utiliza billeteras digitales para controlar sus pagos.
Alvarado asegura que estas estrategias evitan el impacto de aumentos de precios y ayudan a mantener la estabilidad financiera.
Incluso los servicios digitales y suscripciones se organizan para que no generen gastos imprevistos.
Consejos de expertos para ahorrar
El economista Aarón Olmos recomienda llevar un registro detallado de ingresos y egresos en bolívares y dólares.
El uso de aplicaciones como Wallet, Monefy y Money Lover facilita el control de gastos y la identificación de “gastos hormiga”.
También sugiere convertir ahorros en activos útiles, como electrodomésticos o herramientas de trabajo, para mejorar el bienestar familiar.
La experiencia de Rodríguez y Alvarado refleja cómo la planificación financiera marca la diferencia en la vida cotidiana de los venezolanos.
Mientras unos ajustan sus gastos al bolívar, otros pueden proyectar y proteger su capacidad de consumo gracias a ingresos en divisas.
