La Guardia Revolucionaria de Irán incendia dos petroleros y un remolcador con minas en Ormuz mientras culpa a Estados Unidos por desviar buques. La Guardia Revolucionaria de Irán anunció este jueves 5 de noviembre de 2026 que dos buques petroleros y una embarcación de remolque ardieron en llamas tras colisionar contra minas submarinas en las inmediaciones del estratégico estrecho de Ormuz.
El cuerpo militar de élite persa justificó los hechos a través de un pronunciamiento oficial emitido por la agencia estatal IRNA, alegando que las tripulaciones intentaban navegar a través de una ruta no autorizada dentro de este vital paso marítimo.
Las explosiones en pasos ilegales y la acusación contra Washington
De acuerdo con el informe divulgado por las fuerzas persas, las detonaciones ocurrieron durante el transcurso de la madrugada del miércoles al jueves en puntos neurálgicos del corredor marítimo.
En tal sentido, un gran barco petrolero cuya bandera no identificó el comunicado chocó contra un artefacto explosivo colocado en el agua al intentar cruzar un paso clandestino situado al sur del canal.
A este respecto, los mandos castrenses reportaron un segundo incidente al este del estrecho, sector donde otra nave de transporte pretendió apartarse del trazado regular antes de sufrir graves averías estructurales por el fuego.
Aunado a esto, las llamas envolvieron por completo al remolcador que acudió al sitio para sofocar el siniestro, dejando inoperativas a ambas unidades en plena zona de tránsito.
Asimismo, la Guardia Revolucionaria proclamó que mantiene un control firme y riguroso sobre las aguas de Ormuz, responsabilizando a la administración de Donald Trump de incitar a las empresas navieras a violar las disposiciones y atravesar áreas deliberadamente minadas.
Para la cúpula militar iraní, dicha conducta temeraria generará cuantiosos perjuicios económicos y resonantes derrotas políticas para Estados Unidos y sus aliados regionales.
La racha de atentados marítimos y las secuelas políticas del conflicto
El registro de incidentes y el reconocimiento de Donald Trump
Por otra parte, estas nuevas detonaciones se enmarcan en un repunte sostenido de hostilidades contra naves mercantes y aparatos no tripulados durante las últimas semanas en el sur del territorio iraní.
Los balances oficiales de Teherán contabilizan más de 30 incidentes contra transportes marítimos, registrando que las minas provocaron directamente al menos 20 percances, incluyendo los cuatro tanqueros estadounidenses que sufrieron incendios el miércoles.
En consecuencia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció públicamente que el desgaste derivado de las hostilidades bélicas influyó de forma determinante en la derrota de la bancada republicana durante las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Dicho mandatario había denunciado previamente en septiembre que el régimen persa ejecutaba estas maniobras con la intención deliberada de entrometerse en la contienda parlamentaria norteamericana.
De igual manera, el continuo asedio sobre las flotas comerciales dispara los costos de los fletes y mantiene en vilo a las principales bolsas de materias primas a nivel global.
Las conversaciones indirectas en Doha tras ocho meses de combates
Por añadidura, el enfrentamiento militar entre ambos países superó los ocho meses continuos de hostilidades abiertas sin que las partes alcancen un alto el fuego definitivo.
Frente a este escenario de desgaste, delegaciones de Washington y Teherán reanudaron hace más de una semana contactos diplomáticos indirectos gracias a la mediación del gobierno de Catar.
En tal sentido, las autoridades iraníes señalaron que estos intercambios diplomáticos podrían abrir la vía para reabrir con normalidad la circulación civil por el estrecho, aunque los contactos aún no arrojan compromisos firmes ni acuerdos vinculantes.
Por otro lado, los armadores y gremios del transporte internacional reclaman garantías operativas inmediatas para evitar que las tripulaciones queden atrapadas en la zona de fuego cruzado.
Con información de EFE
