Papa León XIV congrega a 50.000 fieles en Florida, entrega la rosa de oro a la Virgen de los Treinta y Tres e insta a renovar la fe en los hogares de Uruguay. El papa León XIV animó este domingo 8 de noviembre de 2026 al pueblo uruguayo a redoblar esfuerzos para transmitir la fe católica dentro de una sociedad profundamente secularizada.
Durante la multitudinaria eucaristía que presidió en la ciudad de Florida ante más de 50.000 peregrinos en el santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del país, el pontífice estadounidense-peruano reconoció la tenacidad de las familias que preservaron la devoción a lo largo de los siglos.
La memoria patriótica de 1825 y el tributo a las madres en el hogar
Al iniciar su reflexión dominical en el último día de su visita por suelo uruguayo, el pontífice agustino rememoró la gesta histórica de aquel contingente libertador que en 1825 confió sus batallas independentistas a la intercesión mariana.
En tal sentido, el Santo Padre subrayó el lazo indisoluble entre la génesis de la república y la devoción cristiana: «Aquel gesto nos recuerda que tampoco la historia de los pueblos se comprende del todo cuando se prescinde de Dios. Así, desde una de las horas fundacionales de la patria, Uruguay quedó íntimamente ligado a una Madre».
A este respecto, el pontífice analizó con realismo la transformación cultural del país, puntualizando que el catolicismo agrupa apenas al 36 % de los habitantes frente a un 29 % que no profesa ninguna creencia formal.
Aunado a esto, León XIV elogió el testimonio silencioso de tantas mujeres que custodiaron la llama espiritual en la intimidad hogareña: «A todas esas mujeres quisiera hoy darles las gracias. Gracias por haber creído y por haber mantenido abierto en tantas familias un camino hacia Dios».
El papa reconoció la tristeza de muchas abuelas cuyos descendientes dejaron de rezar o de pisar las parroquias, recordando el sufrimiento de santa Mónica ante las rebeldías juveniles de san Agustín y exhortándolas con convicción: «Aunque sus seres queridos parezcan lejos de Dios, sigan poniéndolos ante Él».
Asimismo, el obispo de Roma pidió a los varones y jefes de hogar ofrecer una conducta intachable, recordando que «un hijo aprende mucho al ver que su padre puede arrodillarse delante de Dios sin sentirse menos hombre por ello».
El mandato misionero, la rosa de oro y la reliquia guaraní
La exhortación a la Iglesia para salir al encuentro
Por otra parte, el papa León XIV lanzó una interpelación directa a los obispos, sacerdotes y agentes pastorales para que ejerzan una activa maternidad y paternidad espiritual con quienes experimentan vacilaciones doctrinales.
El vicario de Roma exigió superar la pasividad pastoral con una enérgica consigna: «No podemos esperar siempre a que quienes se han alejado regresen por sí solos. Uruguay: ¡hay que ponerse en camino! ¡Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo!».
En consecuencia, la multitud respondió con aplausos y cánticos marianos a la convocatoria de fe, que coincidió con la tradicional peregrinación nacional que la Iglesia uruguaya convoca cada segundo domingo de noviembre.
Dicha cita sagrada unió las plegarias de delegaciones parroquiales provenientes de todos los departamentos uruguayos en una misma explanada.
De igual manera, las autoridades eclesiásticas locales valoraron el impulso anímico que las palabras papales brindan a las comunidades de base para revitalizar la catequesis infantil y juvenil.
La entrega de la rosa de oro a la patrona nacional
Por añadidura, el Sumo Pontífice protagonizó uno de los momentos más solemnes de la liturgia al entregar a la imagen mariana la condecoración pontificia de la rosa de oro.
Aquel gesto de reverencia perpetúa una antiquísima distinción reservada por los obispos de Roma a los santuarios de mayor arraigo e impacto histórico para el cristianismo.
En tal contexto, los historiadores recuerdan que la efigie venerada, labrada en madera por artesanos indígenas de origen guaraní en el siglo XVIII, entrelaza sus orígenes con las asambleas patrióticas de la independencia.
Los asambleístas de la Florida acudieron ante la escultura en 1825 para encomendar la emancipación patria, circunstancia que sembró para siempre el título popular de Virgen de los Treinta y Tres en el alma de los devotos.
Por otro lado, los organizadores de la visita celebraron el saldo pacífico y el impecable despliegue logístico que garantizó la seguridad durante el acto litúrgico de clausura en Florida.
Con información de EFE
