Vaqueros de Florida desafían profundas inundaciones a caballo para salvar rebaños atrapados tras el azote de torrenciales lluvias en Okeechobee y St. Lucie. Decenas de hacendados y jinetes se lanzaron sobre corceles a través de caudalosas corrientes de agua para salvar a sus rebaños de una muerte segura en el estado de Florida, Estados Unidos.
Las torrenciales precipitaciones caídas en fechas recientes anegaron extensiones masivas de terreno, golpeando con severidad extrema a los condados de Okeechobee y St. Lucie este sábado 7 de noviembre de 2026.
Las maniobras a caballo en el rancho Alderman Deloney y el colapso vial
A través de impactantes grabaciones que circularon profusamente en redes sociales, los usuarios apreciaron la magnitud del agua cubriendo amplios potreros de pastoreo en el centro y sur floridano.
En tal sentido, un grupo de jinetes unió esfuerzos para evacuar a las reses cercadas por la corriente en los terrenos del rancho Alderman Deloney, a lo largo de la carretera 68, según reportaron medios televisivos locales como CBS12 News.
A este respecto, los vaqueros se abrieron paso con notable dificultad entre el fango y las hondas aguas mientras silbaban y arriaban con precisión a las reses desorientadas hacia terraplenes firmes.
Aunado a esto, entre los participantes de la riesgosa faena figuró Matt Clemons, cuya familia administra el reconocido mercado de ganado de Okeechobee.
Un pariente cercano que difundió las imágenes constató que la extensa caravana de hombres y cuadrúpedos generó fuertes retenciones y demoras en el flujo vehicular a lo largo de la autopista 68.
Asimismo, los productores pecuarios advirtieron que la persistencia del anegamiento continuará acechando la estabilidad de numerosas fincas en toda la comarca rural.
La situación en Martin y las faenas con embarcaciones menores
La respuesta de las grandes haciendas y el instinto vacuno
Por otra parte, la prestigiosa compañía Williamson Cattle Company, asentada en las inmediaciones del sector, notificó que el agua cubrió amplios tramos de sus potreros en Okeechobee, aunque celebró que resguardó a la totalidad de su cabaña.
La empresa compartió un mensaje tranquilizador en sus cuentas institucionales para explicar el comportamiento de los rebaños: «El ganado es un nadador naturalmente capaz, y sus instintos generalmente lo llevan hacia terrenos más elevados a medida que sube el nivel del agua».
En consecuencia, un panorama muy similar castiga a los trabajadores del campo en el vecino condado de Martin, donde los estragos de las lluvias obligaron a improvisar corrales en patios residenciales.
Dicha situación crítica la padeció Hungryland Farms, en la comunidad de Trailside, tras constatar que el desbordamiento sumergió la mayor parte de sus pastizales de engorde.
La dueña del predio, Melissa Chirico, detalló a CBS12 News su profunda angustia por la integridad de los cuadrúpedos, explicando que la crecida les dejaba apenas una pequeña franja de tierra seca para guarecerse, forzándolos a ubicar las reses sobre el camino de acceso y la terraza de su vivienda.
Los operativos en lanchas y el recuento de pérdidas
Por añadidura, varios pobladores recurrieron al empleo de botes a motor y lanchas ligeras para incursionar en las zonas más hondas de los predios campesinos.
Las cámaras captaron a rescatistas náuticos enlazando y remolcando caballos y vacas que nadaban exhaustos para mantenerse a flote en medio de correntadas que sobrepasaban la altura de las cercas.
En tal sentido, las asociaciones agrícolas admitieron que todavía reina la incertidumbre respecto al número exacto de cabezas que lograron salvar o que perecieron ahogadas durante las horas más oscuras del temporal.
Por otro lado, los dueños de los hatos aguardan el descenso gradual de las aguas para contabilizar los daños en cercados, pastos y comederos colectivos.
Con información de Caraota Digital
