Valencia, 8 de julio de 2025-. Líderes religiosos le pidieron a DeSantis frenar ola «récord» de ejecuciones en Florida. Más de cien religiosos se dirigieron al gobernador Ron DeSantis. Solicitan detener la «ola de ejecuciones» en el estado. Este año podría ser un récord.
Los líderes piden frenar ejecuciones en una carta. Entregaron el escrito a DeSantis en Tallahassee. Expresaron preocupación por el 2025. Podría superar las ocho ejecuciones de 1984 y 2014.
En lo que va de año, Florida ya realizó siete ejecuciones. Hay otras dos programadas. Una para el 15 de julio y otra para el 31 de este mes.
Líderes religiosos le pidieron a DeSantis frenar ola «récord» de ejecuciones en Florida
Dustin Feddon, sacerdote de Pensacola, mostró su inquietud. Ha visitado presos en cárceles de Florida. Le preocupa el «dramático incremento» de órdenes de ejecución. Instó a DeSantis y líderes a detener la práctica.
Estas ejecuciones ocurren en medio de controversia. Se expandió la pena de muerte en Florida. Nuevas leyes de DeSantis lo impulsaron. Permiten imponer la pena capital con mayoría de 8 de 12 jurados. Antes se requería unanimidad.
«Creemos firmemente en la necesidad del castigo», dijo Feddon. Pero «no creemos que matar a las personas sea la respuesta». Esto lo dijo antes de dirigirse a la oficina del gobernador.
Florida tiene 269 condenados a pena de muerte. Es el segundo estado con más reclusos en el corredor de la muerte. California es el primero con 585.
Demetrius Minor, de Conservatives Concerned, defendió un punto. «También lideramos el país en el número de personas exoneradas». Treinta individuos sentenciados resultaron inocentes. Minor es miembro de la iniciativa de DeSantis. Esta busca fortalecer la colaboración con organizaciones religiosas.
Calificó la pena de muerte de «sistema de retribución». Dijo que es política y de «errores graves». Criticó que el gobernador decida quién vive y muere. Considera que no es justicia, sino venganza. «Deberías librarte de ellas», denunció el diácono Andy Grosmaire. Compartió el asesinato de su hija en 2010. Dijo que «la misericordia nos ayudó a sanar».
Grosmaire subrayó el tiempo que tarda el castigo. Promedio de 23 años para ejecutarse. Impide a los condenados «cambiar sus vidas». La situación genera debate. Líderes piden frenar ejecuciones por razones morales y éticas.
