Fiscalía de EEUU frena el intento de Cilia Flores para salir de prisión bajo arresto domiciliario y deja su futuro médico y penal en manos del juez Alvin Hellerstein. La Fiscalía de Estados Unidos rechazó conceder el beneficio de arresto domiciliario a Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, luego de que su equipo de defensores intentara pactar infructuosamente una salida concertada antes de acudir al estrado judicial.
El fracaso de este acercamiento extrajudicial forzó a los abogados a elevar la petición de auxilio directamente ante el despacho del juez federal Alvin Hellerstein, magistrado del Distrito Sur de Nueva York que posee la potestad exclusiva para admitir o desestimar el reclamo de la acusada.
La representación jurídica de Flores busca apartar a la exparlamentaria del Centro Metropolitano de Detención (MDC) de Brooklyn para recluirla en un inmueble bajo medidas extremas de seguridad, argumentando un cuadro médico crítico que los médicos de la prisión no logran estabilizar.
Negociación fallida, la palabra del juez Hellerstein y los cargos de narcotráfico
En primer lugar, los fiscales del Distrito Sur de Nueva York cerraron cualquier posibilidad de acuerdo preliminar con la defensa, manteniendo la postura de que la procesada debe esperar el juicio tras los barrotes debido a la extrema gravedad de las imputaciones criminales que pesan en su contra.
En este sentido, el Departamento de Justicia acusa a Flores de participar en una conspiración internacional para importar cargamentos masivos de cocaína a territorio estadounidense, sumando cargos por tenencia ilícita de ametralladoras y dispositivos destructivos, señalamientos ante los cuales ella ratificó su inocencia.
Tras la negativa frontal de los acusadores públicos, el juez Alvin Hellerstein evalúa en solitario el expediente para dirimir si autoriza la excarcelación condicionada o si ratifica la permanencia de la acusada en el complejo carcelario de Brooklyn, sin que hasta el momento el togado emita un dictamen definitivo sobre la solicitud.
Asimismo, la Fiscalía recalcó que las imputaciones por armas de guerra y conspiración con sustancias ilícitas exigen una reclusión estricta para garantizar la comparecencia de la acusada en el juicio.
Crisis coronaria en Brooklyn, pérdida de peso y la oferta de vigilancia privada
Deterioro físico acelerado y necesidad de cateterismo
Por su parte, la defensa legal sustentó su recurso de emergencia en el grave quebranto de salud que sufre Flores, de 69 años, durante su permanencia en el penal neoyorquino.
Al respecto, los litigantes consignaron informes periciales que detallan afecciones cardíacas complejas, destacando un episodio de 30 minutos de opresión severa en el pecho que la reclusa padeció el pasado 29 de julio, cuadro que médicos independientes sospechan que correspondió a un infarto leve.
Los defensores sumaron a la alerta episodios reiterados de insuficiencia respiratoria y una pérdida corporal que supera los 11 kilogramos, advirtiendo que la procesada precisa un cateterismo de urgencia y revisiones cardiovasculares avanzadas que la clínica del MDC no puede realizar por falta de recursos técnicos.
Monitoreo por GPS, espionaje telefónico y pago logístico
Al respecto, los abogados diseñaron una propuesta de reclusión privada con el propósito de disipar cualquier sospecha de fuga y convencer al magistrado neoyorquino.
El plan contempla el traslado de la acusada a una residencia en la ciudad de Nueva York resguardada las 24 horas del día por guardias armados privados, la instalación de un grillete con localizador GPS, la prohibición casi total de visitas, la intervención judicial de todas sus líneas telefónicas y la entrega física de su pasaporte, asumiendo la propia procesada la totalidad de los costos logísticos del operativo.
Con información de Alertas 24
