Los gigantes mundiales Glencore y Mercuria negocian con el Gobierno venezolano la reactivación y control comercial de Venalum en pleno repunte del aluminio, afirma Bloomberg. Las multinacionales comercializadoras de materias primas Mercuria Energy Group Ltd. y Glencore Plc sostienen negociaciones reservadas e independientes con el gobierno venezolano para concertar posibles acuerdos operativos y comerciales en torno a la empresa estatal Venalum, la reductora de aluminio más grande de Venezuela, según revelaron fuentes vinculadas al proceso citadas por la agencia Bloomberg este viernes 11 de septiembre de 2026.
Por lo tanto, los acercamientos exploran diversos mecanismos para reactivar las líneas de producción en el estado Bolívar y garantizarse cuotas del metal básico extraído en suelo guayanés, sin que hasta el presente exista un convenio suscrito definitivo.
Ante este escenario, la eventual entrada de estas corporaciones transnacionales marcaría el retorno formal del capital occidental a las industrias básicas del país, en una coyuntura caracterizada por la apertura a inversiones foráneas tras la salida del poder de Nicolás Maduro y el creciente apetito del mercado por recursos mineros y energéticos.
Alianzas con Heeney Capital, antecedentes de Glencore y hermetismo oficial
En primer lugar, los contactos diplomático-financieros se manejan bajo estricto carácter confidencial, detallándose que en el caso de Mercuria las tratativas se coordinan de manera conjunta con la firma privada de inversión minera Heeney Capital.
En este sentido, ambas instituciones financieras cuentan con trayectoria previa en la adquisición de metales primarios y materias primas venezolanas, incluyendo transacciones con reservas de oro.
Por su parte, para la corporación suiza Glencore, un entendimiento formal con Venalum constituiría el restablecimiento de una relación comercial que data de hace más de dos décadas con el parque industrial del sur del país, cuando rubricó convenios con procesadoras estatales de aluminio, concedió créditos estructurados respaldados por cosechas de metal y tejió alianzas logísticas con Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
Asimismo, ante las consultas periodísticas formales, voceros de Glencore y Mercuria declinaron emitir pronunciamientos sobre el contenido de las conversaciones, mientras representantes de Heeney Capital y del Ministerio de Comunicación e Información de Venezuela no ofrecieron respuestas de forma inmediata.
Capacidad ociosa en Guayana, déficit global de aluminio y techo en China
Potencial de Puerto Ordaz y declive productivo
Por su parte, la planta de Venalum permanece adscrita al conglomerado estatal en el parque fabril de Puerto Ordaz, una zona dotada de ventajas logísticas clave como la proximidad a los yacimientos de bauxita y la disponibilidad de energía hidroeléctrica.
Si bien la infraestructura dispone de una capacidad nominal instalada para fundir alrededor de 430.000 toneladas métricas de aluminio primario al año, su operatividad descendió de manera crítica tras prolongados lapsos de desinversión, deterioro del parque eléctrico y la crisis generalizada de la industria pesada.
Presión de precios por conflictos y cuotas asiáticas
Al respecto, el interés de las comercializadoras coincide con un ciclo expansivo para la cotización internacional del metal blanco, cuyos precios acumulan un incremento cercano al 9 % durante el año en curso impulsados por interrupciones de suministro en plantas de Medio Oriente que restringen la oferta disponible.
De forma concurrente, la industria de China —país responsable de aproximadamente el 60 % de la manufactura global— opera prácticamente al límite de la capacidad legal fijada por Pekín, limitando la salida de nuevo producto al mercado. De concretarse los pactos, la reactivación de Venalum posicionaría a las corporaciones como actores de avanzada en la explotación mineral del país.
Con información de Bloomberg
