Academia Nacional de Ciencias Económicas alerta sobre los peligros de una dolarización oficial en Venezuela y propone un esquema multimoneda para no depender de la Reserva Federal. La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) emitió un exhaustivo pronunciamiento público este viernes 11 de septiembre de 2026 en el cual alertó sobre las severas vulnerabilidades y costos estructurales que implicaría instaurar una dolarización formal y definitiva en Venezuela, aun cuando reconoció la urgencia impostergable de aplicar un plan integral de estabilización macroeconómica que frene la inflación y restablezca la confianza ciudadana.
Por lo tanto, el cuerpo colegiado evaluó la tesis de adoptar legalmente la divisa norteamericana como signo de curso forzoso, concluyendo que si bien aportaría un freno inicial a la escalada de precios, despojaría al Estado de instrumentos cambiarios indispensables para encarar eventuales crisis externas.
Ante este escenario, la institución recordó que el colapso del rentismo petrolero, la destrucción del aparato productivo privado, la indisciplina fiscal y los controles cambiarios pulverizaron las funciones del bolívar desde 2018, empujando una dolarización de facto que transformó el mercado interno pero que no debe confundirse con una solución monetaria definitiva sin evaluar sus secuelas a largo plazo.
Efecto antiinflacionario inmediato frente a la pérdida de herramientas anticrisis
En primer lugar, el análisis de la ANCE admitió que sustituir el bolívar por la moneda estadounidense generaría beneficios palpables en el corto plazo, actuando como un ancla nominal contra la subida de precios al suprimir de raíz la facultad del Banco Central de Venezuela (BCV) de emitir dinero inorgánico para subsidiar los déficits del fisco. En este sentido, la medida erradicaría el riesgo devaluatorio, facilitaría la planificación presupuestaria de familias y corporaciones, abarataría el costo del crédito y promovería el retorno de la intermediación financiera en divisas hacia la banca nacional.
Sin embargo, la institución advirtió con firmeza sobre la contraparte técnica: «la pérdida permanente de la política monetaria y cambiaria dejaría a Venezuela sin capacidad para amortiguar choques económicos», una condición crítica para una nación vulnerable a las oscilaciones de los precios petroleros, donde cualquier caída internacional de ingresos exigiría ajustes recesivos traducidos en bajas salariales, desempleo y contracción productiva al no poder utilizar el tipo de cambio como mecanismo compensatorio.
Asimismo, la Academia puntualizó que el país quedaría subordinado a las resoluciones de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), cuyas tasas de interés e inyecciones de liquidez obedecen a la coyuntura de Washington y no a las urgencias de Caracas.
De forma paralela, desaparecerían los ingresos fiscales por señoreaje en beneficio del tesoro estadounidense y el BCV perdería su rol de prestamista de última instancia frente a tensiones de liquidez en los bancos.
Condiciones previas insalvables y la fórmula del régimen multimoneda
Reservas líquidas, marco constitucional y ajuste fiscal
Por su parte, los expertos remarcaron que decretar una dolarización plena exige requisitos técnicos previos que hoy no están garantizados: se requiere un volumen sustancial de reservas internacionales líquidas para canjear la masa monetaria circulante sin pulverizar el ingreso real de trabajadores y jubilados con una tasa de conversión desproporcionada.
A ello se suma la necesidad imperiosa de reformar el marco constitucional que consagra al bolívar como moneda soberana, aplicar un riguroso saneamiento fiscal inmediato y capitalizar a las entidades financieras mediante fondos de contingencia privados ante la ausencia de un emisor de rescate.
La ANCE aclaró además que abandonar la moneda propia no asegura por sí sola la disciplina presupuestaria, pues las administraciones públicas pueden persistir en el endeudamiento irresponsable.
La alternativa: modelo bimonetario con tipo de cambio competitivo
Al respecto, la ANCE propuso como salida viable la formalización de un esquema multimoneda o bimonetario articulado con reformas estructurales del Estado, autonomía técnica para el BCV, prohibición absoluta del financiamiento monetario al déficit y captación de fondos multilaterales para apuntalar las arcas internacionales.
Esta fórmula permitiría la circulación legal y abierta del dólar y otras divisas junto al bolívar en contratos y depósitos, fijando un tipo de cambio único y flexible que impida una sobreapreciación destructiva para las exportaciones no tradicionales, facilitando la recuperación progresiva de la moneda nacional a medida que baje la inflación.
Con información de Versión Final
