Valencia, 28 de octubre de 2026-. El Banco Mundial alertó que los precios de los alimentos podrían aumentar un 18% entre 2026 y 2027 debido a los conflictos armados y los efectos esperados del fenómeno El Niño.
La advertencia forma parte del informe sobre mercados de materias primas de la institución, que también proyecta un incremento del 32% en los precios de la energía durante 2026, antes de una moderación parcial el próximo año.
El encarecimiento de los alimentos y la energía amenaza con aumentar la presión sobre los hogares, especialmente en los países de bajos ingresos, que ya enfrentan dificultades económicas y una elevada carga de deuda.
El Banco Mundial alertó que los precios de los alimentos podrían aumentar un 18% entre 2026 y 2027 debido a los conflictos armados y los efectos esperados del fenómeno El Niño
El Banco Mundial atribuye el aumento previsto de los precios energéticos principalmente al conflicto en Oriente Medio, que ha impulsado el precio del petróleo Brent, una de las principales referencias del mercado internacional.
Según las estimaciones de la institución, el barril de Brent pasará de un promedio de 69 dólares en 2025 a 91 dólares en 2026. Para 2027, el precio podría bajar a unos 79 dólares, siempre que no se reanude el conflicto iniciado en febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán.
Este escenario depende de que las tensiones no vuelvan a intensificarse después de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.
Sin embargo, si los enfrentamientos se reanudan, el precio promedio del Brent podría alcanzar los 105 dólares por barril en 2027. Ese escenario también elevaría los precios de los alimentos un 12% adicional respecto a la previsión base.
Fertilizantes y metales también se encarecerán
El organismo advirtió que las presiones no se limitan a los alimentos y la energía. La mayoría de las materias primas también registraría aumentos durante 2026, aunque con diferencias según el producto.
Los fertilizantes subirían un 14% este año, antes de regresar en 2027 a niveles similares a los registrados en 2025. Este encarecimiento representa otro factor de presión para la producción agrícola y los costos de los alimentos.
Por su parte, los metales registrarían un aumento del 25% en 2026. El aluminio, el cobre y el estaño alcanzarían niveles récord, impulsados por la demanda vinculada a las energías renovables, los centros de datos para inteligencia artificial y los vehículos eléctricos.
Ayhan Kose, economista jefe adjunto del Banco Mundial, señaló que los mercados de materias primas han recibido varios impactos importantes al mismo tiempo. También alertó sobre los riesgos que esta situación representa para la seguridad alimentaria.
«La prioridad debe ser proteger a las poblaciones más pobres» y apoyar a los países de bajos ingresos, afirmó Kose, al destacar la necesidad de atender a las economías que ya soportan una pesada carga de deuda.
