Debate en EE. UU. sobre internamiento involuntario y personas sin hogar. El asesinato de una mujer en un tren de Charlotte por un hombre sin hogar reavivó el debate sobre salud mental.
El agresor tenía antecedentes de enfermedades mentales graves, lo que generó demandas de políticas más contundentes para la población sin hogar.
Estados Unidos registra una cantidad récord de personas sin hogar, aproximadamente una cuarta parte con esquizofrenia, trastorno bipolar u otras enfermedades mentales graves.
La gran mayoría no representa peligro público; solo entre el 3 % y 5 % de actos violentos se vinculan con estas enfermedades.
Debate en EE. UU. sobre internamiento involuntario y personas sin hogar
El presidente Donald Trump plantea internamiento involuntario para personas consideradas un riesgo, buscando ampliar hospitales psiquiátricos y programas de tratamiento forzoso.
En julio, emitió un decreto alentando a los estados a expandir leyes de internamiento involuntario, con supervisión judicial para quienes representan peligro.
Trump también apoya la reapertura de manicomios estatales, aunque camas y personal psiquiátrico son escasos en todo el país.
Recortes a Medicaid y programas de salud mental dificultan aumentar camas hospitalarias, lo que contrasta con la estrategia del internamiento forzoso.
Los expertos señalan que tratar voluntariamente a las personas con apoyo, vivienda y servicios comunitarios es más efectivo y menos costoso.
Más de 770.000 personas estaban sin hogar en 2024, un aumento del 18 % respecto a 2023, según datos oficiales.
Estados como Nueva York han ampliado camas y relajado estándares legales, pero recortes a programas clave dificultan la implementación.
Especialistas destacan que Estados Unidos necesita inversiones integrales en salud mental, con programas como Vivienda Primero y sistemas voluntarios accesibles.
El debate refleja un conflicto entre políticas de internamiento forzoso y soluciones comunitarias, mientras la falta de recursos sigue agravando la crisis.
