Cuba califica de «circo de mentiras» el papel de Estados Unidos en la ONU y denuncia presiones de la doctrina Monroe para fracturar el voto latinoamericano. El embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, calificó de «circo de mentiras» la postura que asume la delegación de Estados Unidos durante el debate en la Asamblea General de la ONU sobre el proyecto de resolución que exige el cese definitivo del embargo comercial contra La Habana, fustigando simultáneamente las presiones políticas que Washington ejerce para alinear a diversos mandatarios del continente.
El diplomático antillano censuró la conducta de la Casa Blanca durante una entrevista concedida a la agencia EFE este martes 27 de octubre, acusando al gobierno estadounidense de reactivar tácticas de subordinación regional en detrimento de la histórica solidaridad hacia la isla.
La denuncia sobre la doctrina Monroe y la división en América Latina
El representante de la diplomacia cubana alertó sobre un preocupante retroceso en la unanimidad que caracterizaba a los bloques de integración latinoamericanos y caribeños.
Martínez Enríquez contextualizó la ruptura del frente común regional frente a los micrófonos de la agencia internacional: «Lo nuevo pudiera ser la aplicación de la ‘doctrina Monroe’. La obligación a la que someten a varios Gobiernos de América Latina los postulados del Gobierno actual de Estados Unidos y que algunos se someten a esas presiones».
El emisario reprochó que diversos Ejecutivos subordinen sus decisiones exteriores a los dictados de la potencia norteña, evitando identificar nominalmente a las naciones que modificaron su conducta comicial.
En tal sentido, el diplomático lamentó el quiebre de la tradicional postura continental al precisar: «la posición que había sido un consenso en América Latina y el Caribe fue rota del año pasado, cuando algunos Gobiernos decidieron no acompañar la resolución cubana. Ya sea por ausentarse del voto, abstenerse o votar en contra, lo cual es excepcional y algo muy contradictorio».
A este respecto, Martínez Enríquez apuntó directamente contra la administración que encabeza el presidente Donald Trump, acusándola de sostener un «cerco criminal» contra el pueblo antillano.
Aunado a esto, el portavoz ensalzó la postura soberana que exhibe el Estado mexicano en los foros globales, destacando que mantiene «un apoyo sostenido a la soberanía e independencia de Cuba, y eso se refleja en la posición firme del Gobierno de México y de la sociedad civil mexicana».
Asimismo, analistas de política exterior advierten que la presión sobre las cancillerías de la región busca aislar a la mayor de las Antillas antes de la votación formal del documento.
El registro de pérdidas récord y la trigésima cuarta votación
El costo de las sanciones y el bloqueo al combustible
Por otra parte, la delegación cubana fundamenta su solicitud ante el organismo ecuménico presentando un expediente técnico que detalla severos quebrantos para su aparato productivo.
El informe oficial cuantifica que el embargo provocó pérdidas materiales por el orden de los 8.056 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, estableciendo una cota perjudicial inédita según los registros estatales.
Dichas estadísticas elevan el acumulado global de afectaciones a más de 178.700 millones de dólares durante más de seis décadas ininterrumpidas de restricciones financieras y aduaneras.
El gobierno cubano incorporará a la plenaria una denuncia especial contra el bloqueo energético que Washington impuso desde enero pasado, mediante el cual cortó la totalidad de los suministros marítimos de combustible hacia los puertos insulares.
En consecuencia, el archipiélago encara una de sus etapas de mayor precariedad logística debido a la paralización forzada de centrales termoeléctricas y sistemas de transporte.
De igual manera, el equipo negociador cubano recordó que el presidente John F. Kennedy firmó la orden ejecutiva original el 3 de febrero de 1962, inaugurando formalmente un esquema de castigos que continúa estrangulando el comercio caribeño.
La expectativa ante los discursos en la Asamblea General
Por añadidura, la tribuna de la ONU reúne a más de treinta oradores inscritos para exponer sus consideraciones sobre el texto no vinculante a lo largo de la sesión.
La Habana promueve anualmente este mecanismo de condena internacional desde 1992, recordando que en el periodo ordinario de 2025 cosechó un respaldo mayoritario de 165 votos a favor, frente a siete sufragios negativos y 12 abstenciones.
Los observadores multilaterales siguen de cerca el comportamiento de las delegaciones aliadas a la Casa Blanca para verificar si aumentan los votos desfavorables al proyecto insular.
Por otro lado, los representantes de los países no alineados preparan intervenciones de respaldo para demandar el respeto estricto a la Carta fundacional de las Naciones Unidas.
De modo que el rechazo a la doctrina Monroe, la defensa del voto histórico, el balance de daños por más de 8.000 millones de dólares y el repudio al cerco de hidrocarburos trazan la ruta del reclamo cubano en Nueva York.
Con información de EFE
