Casi el setenta por ciento de Cuba quedará a oscuras en la hora pico entre termoeléctricas colapsadas y el cerco petrolero por parte de Estados Unidos. La población de Cuba enfrentará a lo largo de este viernes una nueva y severa oleada de cortes eléctricos programados en la totalidad de su territorio, interrupciones masivas del servicio que dejarán sin fluido a cerca del 68 % de la geografía nacional de manera simultánea durante la franja de mayor consumo, comprendida en el horario de la tarde y la noche.
Por lo tanto, el sistema interconectado caribeño experimenta uno de sus tramos de mayor estrés operativo debido a la incapacidad técnica para cubrir los requerimientos energéticos esenciales de hogares, industrias y centros de servicios.
Ante este escenario, la estatal Unión Eléctrica (UNE) se vio obligada a recurrir a protocolos de racionamiento de emergencia para impedir una caída descontrolada y generalizada del tendido insular.
Factores estructurales, el embargo energético y la condena de la ONU
En primer lugar, el deterioro acumulado responde a una aguda crisis que arrastra la isla desde mediados de 2024, originada por la combinación de un parque de generación termoeléctrica con décadas de explotación que padece una obsolescencia tecnológica profunda, junto a un severo elemento coyuntural derivado del cerco a las importaciones de hidrocarburos implementado desde el pasado mes de enero por la administración de Washington.
En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fijó posición sobre esta restricción de suministros, catalogando la medida coercitiva estadounidense como un acto contrario a los principios del derecho internacional.
Asimismo, la falta de divisas y piezas de recambio ha impedido la modernización de los bloques generadores, reduciendo al mínimo el margen de maniobra de los técnicos en las salas de control.
Déficit en hora pico, termoeléctricas paralizadas y colapso económico
Balance de generación frente a la demanda de la tarde-noche
Por su parte, la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), entidad adscrita al Ministerio de Energía y Minas, proyectó para el horario de máxima exigencia de esta jornada una capacidad efectiva de entrega de apenas 1.060 megavatios (MW), frente a una demanda nacional estimada que trepará hasta los 3.250 MW.
De manera paralela, esta brecha arroja un déficit nominal de 2.190 MW, obligando a programar una afectación real de 2.220 MW en circuitos desconectados para salvaguardar la integridad de las líneas de transmisión y evitar un apagón total no regulado.
Termoeléctricas fuera de línea y recesión del aparato estatal
Al respecto, el parte técnico oficial emitido por la UNE confirmó que 9 de las 16 unidades de generación termoeléctrica instaladas en el país se encuentran totalmente inactivas en esta jornada: seis de ellas presentan averías mecánicas graves en sus calderas y turbinas, mientras que las tres restantes permanecen bajo trabajos de mantenimiento correctivo.
Asimismo, el desabastecimiento crónico de electricidad ha provocado la paralización casi total del aparato productivo estatal, estimándose una contracción del producto interno bruto de al menos un 10.3 % para el cierre del año en curso, saldo negativo que se añade al retroceso acumulado superior al 15 % registrado en el último quinquenio.
Con información de EFE
