Ballenas jorobadas detienen el tráfico en Sydney. Un ferry se detuvo inesperadamente este mes en el puerto de Sydney. El motivo no fue el tráfico habitual. En su lugar, enormes ballenas jorobadas emergieron junto a la embarcación. Los pasajeros observaron, asombrados, cómo los mamíferos parecían examinar al público con la misma curiosidad.
Esto ocurre cada invierno austral. Unas 40.000 ballenas migran desde la Antártida hasta aguas cálidas del estado de Queensland. Durante junio y julio, este fenómeno convierte a la ciudad en un lugar privilegiado para el avistamiento de ballenas.
Tráfico marino detenido por curiosidad animal
Vanessa Pirotta, científica de vida silvestre, explicó que estas ballenas de 40 toneladas se acercan mucho a la costa. “Son increíblemente curiosas”, afirmó. Algunas se han vuelto famosas, como Migaloo, la ballena blanca, o Blade Runner, con cicatrices de hélice.
Los ciudadanos pueden verlas desde la costa, mientras compran café o caminan por la playa. El espectáculo se repite cada año, con encuentros cada vez más cercanos.
Historias desde los barcos
Ben Armstrong, capitán de un barco turístico, cuenta que su embarcación ha sido rodeada por ballenas juguetonas durante horas. Una incluso se frotó contra su barco durante 40 minutos. “Parecía un perro feliz saludando”, dijo.
Ballenas jorobadas detienen el tráfico en Sydney
Pasajeros como Vincent Kelly viajaron desde otros estados solo para presenciar este espectáculo. “No esperaba ver una ballena, pero estaban por todas partes”, comentó emocionado.
Un símbolo de conservación exitosa
La escena es el resultado de décadas de protección. De solo unos cientos en los años 60, las ballenas jorobadas hoy superan las 40.000. Sin embargo, el aumento también genera desafíos: más choques con embarcaciones, enredos y crías naciendo fuera de temporada.
Naturaleza cerca del hogar
El crecimiento poblacional y los cambios climáticos alteran sus rutas migratorias. Aun así, ver a estos gigantes del mar tan cerca ofrece una conexión única con la naturaleza.
“Te hace darte cuenta de que hay mucho más allá de lo que creemos”, concluyó Armstrong.
