Agatha Ruiz de la Prada estrena pasarela en el Palacio de Cibeles, destierra la inteligencia artificial y viste de verde a la novia en un tributo a Madrid. La reconocida diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada presentó este martes 15 de septiembre de 2026 por primera vez una colección en la emblemática Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, en Madrid, un imponente escenario arquitectónico donde maximizó la luminosidad y los contrastes cromáticos de sus nuevas prendas para rendir un sincero homenaje a la capital española.
Por lo tanto, la creadora madrileña decidió apartar el uso de la inteligencia artificial en esta entrega para volcarse hacia un universo visual mucho más orgánico y natural, inundando la pasarela con una marea de color verde que abarcó desde el maquillaje de las modelos hasta el rupturista vestido de novia que cerró la velada.
Ante este escenario, la modista combinó su habitual búsqueda de diversión y optimismo con un rigor técnico sumamente reflexivo, cuidando cada detalle de confección para no dejar absolutamente nada al azar en una propuesta pensada para la temporada primavera-verano 2027.
Telas serenas, transparencias y la inspiración en el sol madrileño
En declaraciones concedidas a la agencia EFE durante los preparativos de la gala, la diseñadora justificó el giro estético de sus creaciones hacia fórmulas más templadas:
«El lino y los mikados de seda acogen una propuesta más serena de lo habitual para la próxima primavera-verano 2027, en la que incluyó alguna transparencia, estamos evolucionando».
La colección toma como núcleo conceptual la intensa radiación solar del verano de Madrid, fenómeno lumínico que a juicio de la modista transforma cada superficie que toca.
Para materializar esta idea sobre el suelo del palacio, el equipo de escenografía levantó una llamativa estructura de arcos reflectantes que multiplicó los destellos sobre los atuendos a lo largo del recorrido.
Patrones geométricos, prendas masculinas y la música de Cintia Lund
Siluetas gigantescas y la cápsula urbana
Por su parte, el desfile exhibió vestidos de corte recto adornados con pinceladas de tonalidades vibrantes que formaban ondas en los bordes inferiores, acompañados por un complejo ensamblaje de patchwork en el que la modista entrelazó retazos de puntos con cuadrículas y líneas rectas.
A sus clásicos corazones y nubes agregó tiras de tul a las que bautizó como «algas verdes», al tiempo que incorporó pétalos calados de distintas tonalidades e introdujo trajes de proporciones descomunales. «Hay vestidos XL multiplicados por diez. Como si te pusieras las camiseta de tu chico, pero súper súper grande», detalló la creadora mientras supervisaba la caída de las telas.
La pasarela mostró además blusas y faldas abullonadas, volantes amplios y fajines diseñados para ceñir los patrones cuadrados al contorno corporal, piezas que compartieron protagonismo con la cápsula urbana Colors.
La incursión masculina y el estreno aromático
Al respecto, la firma abrió un espacio protagónico para la moda masculina al exhibir pantalones bombachos, camisas estilizadas, chaquetas estructuradas y camisetas ajustadas con sutiles transparencias, marcando una transformación profunda en el catálogo de la casa española.
El broche de oro del espectáculo llegó con la actuación en directo de la cantautora hispanosueca Cintia Lund, quien interpretó las melodías oficiales que acompañarán la campaña de lanzamiento del nuevo perfume de la diseñadora.
Con información de EFE
