Cementos Argos evalúa regresar a Venezuela tras 20 años de expropiación. El presidente de Grupo Argos, Jorge Mario Velásquez, afirmó que está evaluando seriamente el regreso de la empresa al mercado venezolano, luego de casi 20 años de la expropiación de su planta cementera en el estado Trujillo por el gobierno de Hugo Chávez en 2006. La información fue reportada por varios medios regionales y confirmada por fuentes empresariales.
Velásquez, al frente del grupo colombiano que controla Cementos Argos —anteriormente operadora de la Corporación de Cementos Andinos— señaló que la empresa está analizando las condiciones actuales del país y las perspectivas de normalización que podrían permitir tanto la reapertura de operaciones como la recuperación de activos expropiados sin una indemnización que nunca llegó.
Cementos Argos evalúa regresar a Venezuela tras 20 años de expropiación
La planta adquirida en 1997 tenía una capacidad instalada de alrededor de 750.000 toneladas métricas de cemento al año y, antes de su confiscación, estaba integrada en los planes de producción y exportación hacia mercados como Panamá y Haití. El monto estimado de la inversión perdida por la expropiación se calculó en más de 300 millones de dólares.
El interés de Argos por regresar se da en un contexto político y económico cambiante en Venezuela, donde altos ejecutivos consideran que hay una demanda significativa de materiales de construcción tras años de baja inversión en infraestructura. Velásquez ha señalado que el grupo podría aprovechar su conocimiento histórico del mercado para participar en la reconstrucción del sector.
A pesar del optimismo, los ejecutivos reconocen que persisten desafíos legales y de estabilidad, incluida la necesidad de garantizar los derechos de inversionistas expropiados y un entorno que proteja la inversión privada. Además, aún no se ha anunciado una visita oficial de la compañía a Caracas para evaluar en terreno las condiciones del mercado.
Este movimiento muestra un posible giro en la relación de empresas extranjeras con Venezuela tras décadas de distanciamiento por decisiones de expropiación y falta de compensación, así como un interés renovado en participar en sectores productivos clave en el país.
