Latinoamérica responde entre presión y alianzas a la ofensiva de Trump. América Latina navega hoy un terreno lleno de tensiones económicas y militares desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Cada país ha reaccionado distinto: algunos se alinean, otros se enfrentan y varios optan por una prudente distancia.
Expertos coinciden en que la región vive una fase de asimetría evidente, porque Estados Unidos vuelve a ejercer un peso directo sobre decisiones estratégicas en migración, comercio, seguridad y energía.
Venezuela: una presión sin pausa
Venezuela ocupa una categoría aparte. Nicolás Maduro, con escaso respaldo externo, cedió en algunos puntos clave. Liberó a ciudadanos estadounidenses mientras Washington permitió que Chevron continúe operando en el país.
Según analistas, Caracas evita una confrontación abierta, aunque denuncia riesgos crecientes ante el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Latinoamérica responde entre presión y alianzas a la ofensiva de Trump
El presidente argentino Javier Milei se ha convertido en un aliado directo de Trump. Buscó apoyo financiero y abrió el mercado local a empresas estadounidenses. A cambio, obtuvo alivio comercial y promesas de respaldo económico.
En El Salvador, Nayib Bukele profundizó su cooperación migratoria. Recibir a migrantes expulsados le abrió a 200.000 salvadoreños la puerta para seguir en Estados Unidos.
Ecuador: cooperación por seguridad
El gobierno de Daniel Noboa recibió migrantes deportados y apoyó el despliegue militar estadounidense en el Caribe. Como resultado, obtuvo más cooperación en la lucha contra bandas criminales.
Colombia: ruptura abierta
La relación más tensa es la de Trump con el presidente colombiano Gustavo Petro, quien ha criticado públicamente los ataques estadounidenses contra presuntos narcos.
Trump respondió con sanciones y la suspensión de ayudas. Aun así, Colombia se volcó hacia acuerdos con China dentro de la Ruta de la Seda.
Brasil: firmeza sin ruptura
Luiz Inácio Lula da Silva mantiene un tono crítico, pero sin romper puentes. Rechazó aranceles punitivos impuestos por Washington.
Sin embargo, Brasil tiene hoy una ventaja: exporta más a China que a Estados Unidos y Europa combinados. Eso le da espacio para negociar sin ceder.
México: equilibrio delicado
La presidenta Claudia Sheinbaum, cuya economía depende de Estados Unidos, eligió una estrategia de diplomacia silenciosa.
Coopera en inteligencia, migración y lucha antidrogas para evitar una nueva oleada arancelaria. Pero también ha reiterado que México no permitirá operaciones militares estadounidenses en su territorio.
Panamá: concesiones estratégicas
El presidente José Raúl Mulino retiró a Panamá de la Ruta de la Seda tras la presión estadounidense. También permitió la venta de puertos vinculados a un conglomerado de Hong Kong en el Canal de Panamá luego de que Trump insinuara retomar el control de esa vía.
Con información de AFP
