La IA redefine el marketing: las marcas ahora deben convencer a las personas… y a las máquinas. La forma en la que las marcas se conectan con los consumidores está cambiando a toda velocidad. El “internet del clic”, basado en atraer visitas a un sitio web, se está desdibujando. Más del 35% de las búsquedas globales ya son respondidas directamente por una inteligencia artificial, sin que el usuario tenga que abrir una página.
Eso significa que, por primera vez, las marcas no compiten solo por la atención humana: también deben convencer al algoritmo.
La IA redefine el marketing: las marcas ahora deben convencer a las personas… y a las máquinas
El informe Machine Marketing, elaborado por LLYC, plantea que la inteligencia artificial dejó de ser una herramienta y pasó a ser un intermediario con poder: decide qué marcas aparecen, qué narrativas prioriza y a quién recomienda.
Las compañías que adoptan esta lógica —según el estudio— obtienen hasta un 20% más de conversión.
Pero el informe advierte un dato clave: el 70% de la inversión digital actual no es procesada por las IA. En la práctica, hay campañas completas que para los modelos de búsqueda generativa son invisibles.
El reto, entonces, ya no es solo emocionar a las personas, sino entrenar a las máquinas para que entiendan y citen correctamente a una marca.
Como explica Federico Isuani, directivo de LLYC:
“El marketing ya es dual. Hay que construir confianza en dos planos: el humano y el algorítmico”.
Las cuatro palancas del Machine Marketing
Para este nuevo escenario, LLYC propone un modelo basado en cuatro movimientos estratégicos:
1. AI Audit & Activation
Auditar la “huella algorítmica” de una marca: cómo la interpretan, describen y recomiendan las IA.
2. Website Visibility
Diseñar contenidos que no solo lean las personas, sino que las máquinas puedan procesar, relacionar y entender sin ambigüedad.
3. Answer Engine Optimization (AEO)
Optimizar para los motores de respuesta, no solo para Google. Ser la respuesta que da la IA.
4. Content MAGIA
Contenido creativo apoyado en IA, pero con dirección humana: escala sin perder autenticidad.
Una nueva conversación
Las máquinas ya interpretan, filtran, recomiendan y deciden. El informe es claro: la pregunta no es si debemos hablarles, sino qué les estamos diciendo y cómo las entrenamos para que nos representen en ese nuevo espacio donde se jugará la reputación y los ingresos.
