Venezuela tacha de «relato ficticio» la denuncia de Guyana sobre un tiroteo en la frontera del Esequibo. El canciller Yván Gil asegura que Georgetown fabrica «cortinas de humo» para eludir el Acuerdo de Ginebra mientras el conflicto se dirime en La Haya.
La tensión diplomática entre Caracas y Georgetown ha sumado un nuevo capítulo de fricción. El canciller venezolano, Yván Gil, ha calificado este miércoles como un «relato ficticio» la denuncia presentada por Guyana sobre un supuesto incidente armado en la zona fronteriza. Según el funcionario, estas acusaciones forman parte de una estrategia mediática diseñada para victimizar al Gobierno guyanés y evadir sus obligaciones legales en el marco del histórico conflicto territorial por el Esequibo.
La reacción de Venezuela llega después de que la Fuerza de Defensa de Guyana reportara que un soldado resultó herido por disparos mientras custodiaba lanchas civiles en las cercanías del río Cuyuni. Georgetown sostiene que los ataques fueron perpetrados por grupos criminales provenientes de territorio venezolano; sin embargo, Caracas interpreta este movimiento como una maniobra recurrente que coincide con hitos clave en los tribunales internacionales.
Venezuela tacha de «relato ficticio» la denuncia de Guyana sobre un tiroteo en la frontera del Esequibo
Desde el Ejecutivo venezolano se ha ratificado que el Acuerdo de Ginebra de 1966 representa el único mecanismo jurídico válido y vigente para alcanzar una solución satisfactoria para ambas partes. En este sentido, el agente venezolano ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Samuel Moncada, ha rechazado formalmente la jurisdicción de dicho tribunal para resolver la disputa, argumentando que se intenta imponer una salida unilateral que ignora los derechos soberanos de Venezuela.
Para la diplomacia venezolana, las denuncias de violencia son «intentos desesperados» por manipular la opinión pública global en un momento crítico: las audiencias orales en La Haya. Venezuela insiste en que estas «cortinas de humo» buscan desviar la atención de la presencia de buques extranjeros y ejercicios militares en aguas que aún están en disputa.
Un tablero geopolítico y energético
El conflicto por el Esequibo ha dejado de ser una mera diferencia limítrofe para convertirse en un tablero donde se redefinen las relaciones energéticas y diplomáticas de América Latina. Caracas ha reiterado que no reconocerá fallos que ignoren su reclamo histórico, mientras el mundo observa con cautela la escalada de tensión.
La estabilidad regional pende ahora de un hilo delgado: la capacidad de ambos estados para evitar incidentes armados que puedan desencadenar una crisis de mayor escala en una zona rica en recursos petroleros y minerales. Venezuela mantiene su postura de diálogo bajo el paraguas de los tratados previos, denunciando que cualquier intento de judicializar la disputa por fuera del pacto de 1966 solo aleja la posibilidad de una paz duradera.
Con información de RDN
