Los sindicatos desafían el «ajuste por bonos» de Delcy Rodríguez y denuncian una ola de persecución. La Coalición Sindical convoca una marcha hacia la delegación de EE. UU. para protestar contra la congelación salarial y la política de «sueldo cero» que impone el Gobierno tras la captura de Maduro.
La tensión laboral en Venezuela ha vuelto a estallar. La Coalición Sindical, que agrupa a representantes de sectores estratégicos, ha convocado para este jueves 7 de mayo una movilización de alto calado político. El objetivo: acudir a la embajada de Estados Unidos en Caracas para denunciar la «persecución sistemática» contra los dirigentes obreros y el desmantelamiento de los derechos laborales a través de la política de bonificaciones.
Margot Monasterios, coordinadora de la coalición, ha denunciado un clima de hostigamiento que no ha cesado pese a los cambios en el Ejecutivo: “Hay violencia, secuestran a la gente, nos detienen y no nos permiten marchar a pesar de cumplir con los requisitos legales. Hemos recibido amenazas constantes”, afirmó la líder sindical, quien cuestiona la legitimidad de las restricciones al derecho de protesta.
Los sindicatos desafían el «ajuste por bonos» de Delcy Rodríguez y denuncian una ola de persecución
El detonante de esta nueva ola de protestas es el reciente anuncio de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, quien fijó el «ingreso mínimo integral» en 240 dólares. Sin embargo, los sindicatos denuncian que se trata de un engaño contable: el salario mínimo base sigue congelado en 130 bolívares (apenas 27 centavos de dólar al mes) desde el año 2022.
El grueso del ingreso anunciado por Rodríguez se compone de bonos que, por ley, no tienen incidencia en las vacaciones, las prestaciones sociales ni las liquidaciones. El ministro del Trabajo, Carlos Alexis Castillo, ha justificado esta medida como una herramienta para frenar la inflación —que acumuló un 71,8% en el primer trimestre—, pero los trabajadores lo ven como una demolición de la Ley del Trabajo. «Es una locura, están cambiando los conceptos básicos del derecho laboral y no lo vamos a permitir», sentenció Monasterios.
Un país en transición bajo la lupa de Washington
La convocatoria a la embajada estadounidense tiene un fuerte componente simbólico y político. Los sindicatos apelan a la delegación diplomática como «tutela» del actual esquema de poder tras la captura de Nicolás Maduro por parte de las autoridades de EE. UU. Exigen que la comunidad internacional ponga el foco en la ciudadanía que, más allá de la cúpula política, sigue sumida en la precariedad extrema.
Aunque el nuevo Gobierno anunció un proceso de amnistía y liberación de presos políticos tras el cambio de mando, las ONG y los sectores sindicales aseguran que la realidad en las calles es distinta. Para la Coalición Sindical, la persecución continúa y el «secuestro» de dirigentes es la respuesta oficial a una exigencia básica: un salario que permita vivir y que respete las conquistas históricas de la clase obrera venezolana.
Con información de Versión Final
