SpaceX lanza la decimocuarta prueba de vuelo del colosal Starship desde Texas con la ambición de rodear la Tierra por primera vez y amerizar en costas chilenas. la compañía aeroespacial SpaceX, fundada por el magnate Elon Musk, lanzó este lunes 28 de septiembre de 2026 la decimocuarta prueba de vuelo de su monumental sistema Starship desde el sur de Texas.
Durante esta arriesgada travesía experimental, los ingenieros intentarán por primera ocasión situar la gigantesca estructura en una órbita formal alrededor del globo terráqueo si las variables técnicas y meteorológicas resultan favorables.
Despegue impecable desde Starbase y la hoja de ruta hacia el Pacífico
El encendido de los motores transcurrió con absoluta normalidad a las 08:49 horas de la costa este de Estados Unidos (12:49 GMT):
La mole de acero remontó los cielos desde las instalaciones de Starbase, el vanguardista enclave que la firma opera en el litoral texano junto al golfo de México y a escasa distancia de la frontera mexicana.
En tal sentido, los directores del programa estructuraron un itinerario sumamente complejo que busca elevar el vehículo hasta una altitud aproximada de 275 kilómetros sobre la superficie terrestre.
El plan de vuelo contempla completar cerca de seis circunvalaciones al planeta a lo largo de casi 10 horas ininterrumpidas de navegación antes de guiar la nave hacia un descenso controlado en aguas del océano Pacífico, al oeste de Chile.
Asimismo, los técnicos de SpaceX calificaron la jornada durante su transmisión en directo como un hito de proporciones gigantescas para la industria privada.
A este respecto, los controladores advirtieron que solo autorizarán la maniobra orbital completa si los sistemas responden con total precisión; en caso contrario, desviarán el artefacto hacia un amerizaje anticipado en el océano Índico, tal como ocurrió en las demostraciones precedentes.
La física del vuelo orbital y la superación del esquema suborbital
La necesidad de alcanzar 28.000 kilómetros por hora
Por otra parte, los especialistas de la misión explicaron la diferencia conceptual que separa este despegue de los ejercicios anteriores:
Hasta el momento, los prototipos de Starship cumplían deliberadamente trayectorias suborbitales diseñadas para garantizar la seguridad ciudadana y recopilar parámetros técnicos durante el vuelo real.
En aquellos ensayos iniciales, cuando los propulsores se apagaban al culminar la fase de ascenso vertical, el vehículo carecía de la aceleración horizontal requerida para sostenerse en órbita e iniciaba inmediatamente su caída hacia el mar.
En consecuencia, los científicos remarcaron que la permanencia en el espacio exterior depende de la velocidad tangencial que conserve la estructura y no únicamente de la altitud que marquen sus altímetros.
De igual manera, una vez que el cohete supera las capas atmosféricas densas, debe imprimir un empuje lateral colosal de aproximadamente 28.000 kilómetros por hora (17.500 millas por hora) en órbita baja terrestre.
El principio de la caída libre continua
Por añadidura, la compañía divulgó detalles didácticos sobre el funcionamiento de los cuerpos celestes en órbita:
El desplazamiento a semejante velocidad permite que, mientras la atracción gravitatoria hala la nave hacia el centro del planeta, la curvatura de la Tierra se retire por debajo del fuselaje a un ritmo idéntico.
SpaceX resumió el fenómeno como una caída libre perpetua donde, al mantener la aceleración adecuada, la superficie terrestre continúa curvándose sin que el objeto llegue a colisionar contra el suelo.
Por otro lado, los equipos de rescate marítimo permanecen desplegados en los cuadrantes de amerizaje tanto en el Pacífico sur como en las aguas alternativas del Índico.
De modo que las próximas horas resultarán decisivas para constatar si los escudos térmicos y las computadoras de guiado resisten la reentrada tras circunnavegar la Tierra.
Con información de EFE
