Seis muertos y decenas de heridos tras ataques en Cali y Antioquia atribuibles a disidencias de las FARC. Colombia atraviesa momentos de conmoción luego de dos ataques graves ocurridos el jueves 22 de agosto: un atentado con explosivos en una base militar en Cali, Valle del Cauca, y el derribo de un helicóptero policial en el municipio de Amalfi, en Antioquia. En total, los sucesos dejaron al menos 19 personas fallecidas y 65 heridas.
El presidente Gustavo Petro calificó la jornada como “un día de muerte” y, junto con su ministro de Defensa, atribuyó los ataques a disidencias de las extintas FARC. La explosión en Cali habría sido ejecutada por el Estado Mayor Central, liderado por alias Iván Mordisco, mientras que el derribo del helicóptero en Antioquia se relaciona con el frente 36, dirigido por alias Calarcá.
El atentado en Cali se produjo con cilindros bomba cargados en un camión, cuyo objetivo era la base aérea Marco Fidel Suárez, ubicada en el norte de la ciudad de 2,2 millones de habitantes. La explosión, que cobró la vida de seis civiles, ocurrió alrededor de las 15:00 hora local y provocó daños a varias viviendas y evacuaciones en la zona.
La Fiscalía informó que los artefactos contenían material explosivo a base de nitrato de amonio y aluminio y fueron activados mediante un mecanismo de mecha lenta. Se implementaron cierres de calles, restricciones de tránsito y un estado de emergencia en la ciudad. Además, se ofreció una recompensa de 100.000 dólares por información que ayude a las autoridades.
Seis muertos y decenas de heridos tras ataques en Cali y Antioquia atribuibles a disidencias de las FARC
Derribo del helicóptero en Antioquia
Horas antes del atentado en Cali, un helicóptero policial fue derribado en Amalfi, Antioquia, mediante un dron mientras apoyaba labores de erradicación de cultivos ilícitos. Trece agentes perdieron la vida. Inicialmente, el atentado fue atribuido al Clan del Golfo, pero posteriormente se indicó que la acción habría sido ejecutada por la disidencia del EMC liderada por alias Calarcá.
Investigación y capturas
La Fiscalía reportó que dos sospechosos relacionados con el ataque en Cali permanecen privados de libertad mientras se investiga su participación. Se les imputaron delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y fabricación, tráfico y porte de explosivos, entre otros. El mismo día del atentado, ciudadanos detuvieron a un hombre identificado como alias Sebastián, vinculado al EMC, que presuntamente participó en la activación de los explosivos.
Contexto y antecedentes
Desde el acuerdo de paz de 2016, diversas disidencias de las FARC surgieron tras rechazar la negociación con el gobierno. Estas facciones fragmentadas mantienen conflictos armados internos y enfrentamientos con el Estado, lo que ha generado un repunte de violencia en algunas regiones del país, como Valle del Cauca y Cauca.
Reacciones del gobierno
Tras los ataques, el presidente Petro viajó a Cali y encabezó reuniones con altos cargos militares y funcionarios de su gobierno. Se descartó la posibilidad de establecer un “estado de conmoción interior”, pero se creó un Puesto de Mando Unificado para atender la emergencia y se aumentará la presencia militar en la zona.
Además, Petro anunció que los grupos disidentes leales a Néstor Gregorio Vera (“Segunda Marquetalia”) y el Clan del Golfo serían declarados “organizaciones terroristas” para reforzar las medidas de seguridad.
