Operativos militares liberan a siete secuestrados por el Clan del Golfo en Antioquia en medio de una ola de ataques armados y el crimen de un policía en Cauca. Las fuerzas militares de Colombia ejecutaron este domingo 13 de septiembre de 2026 una intensa operación en el departamento de Antioquia que culminó con el rescate de siete personas que permanecían en poder del Clan del Golfo, en una jornada crítica marcada por ataques armados simultáneos en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.
Por lo tanto, los choques bélicos entre los cuerpos de seguridad del Estado y las estructuras criminales evidencian el complejo escenario de orden público que enfrentan las regiones del país.
Ante este escenario, la acción en el Bajo Cauca antioqueño coincidió con el asesinato de un agente dentro de una subestación policial y fuertes combates entre organizaciones insurgentes que provocaron el confinamiento forzado de comunidades campesinas.
La intervención en Caucasia, el cruce armado y la rectificación presidencial
El mandatario nacional, Abelardo de la Espriella, notificó a primera hora el desenlace del despliegue en el municipio de Caucasia, destacando inicialmente que la tropa rescató a seis menores de edad del cautiverio: «Este es el resultado que más importa: seis menores fueron apartados de las garras de una organización criminal». No obstante, horas más tarde el jefe de Estado recurrió a sus cuentas oficiales en plataformas digitales para corregir el reporte y aclarar la verdadera condición de las víctimas: «Aclaración importante: las seis personas recuperadas no son menores, son adultos que estaban secuestrados».
La precisión institucional zanjó la confusión inicial generada alrededor de la identidad del grupo de cautivos.
Durante el enfrentamiento armado en la zona rural antioqueña, los soldados abatieron a un integrante de la estructura criminal y capturaron a tres sospechosos adicionales, trasladando a uno de ellos a un centro médico bajo custodia tras resultar herido en el intercambio de disparos.
Asimismo, los uniformados decomisaron un arsenal compuesto por cuatro fusiles de largo alcance y un arma corta.
De la Espriella aprovechó el balance del operativo para reiterar su orden a la fuerza pública de arreciar la ofensiva armada contra las mafias del narcotráfico.
El asesinato del patrullero en Timbiquí y los combates entre guerrillas
Ataque letal en la estación policial
Por su parte, la espiral violenta cobró la vida del patrullero José Ahumada Mendoza, de 28 años de edad y con cinco años de servicio institucional en la Policía Nacional, durante un asalto armado perpetrado aproximadamente a la 1:30 de la madrugada en el municipio costero de Timbiquí, en el departamento del Cauca.
Desconocidos abrieron fuego contra el agente en el interior de la propia sede policial, propinándole tres impactos de bala que le causaron la muerte inmediata.
Al respecto, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, condenó el atentado y prometió una persecución implacable contra los responsables: «Este crimen no quedará impune».
Choques entre el ELN y disidencias confinan a civiles
Al respecto, la confrontación armada recrudeció en otro punto del Cauca cuando miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y guerrilleros de la disidencia armada Dagoberto Ramos libraron un tiroteo que se prolongó durante noventa minutos ininterrumpidos.
Las ráfagas obligaron a decenas de familias a resguardarse en sus viviendas, generando un confinamiento forzado que paralizó las actividades comunitarias.
En paralelo, pistoleros en motocicleta lanzaron una granada de fragmentación contra una patrulla de la Policía en Palmira, Valle del Cauca, dejando milagrosamente ileso al conductor del automotor.
Con información de Versión Final
