Lula da Silva tilda de «vergonzoso» la salida del país de Flávio Bolsonaro y recuerda que él sí entregó su pasaporte y lo califica como el «mayor mentiroso del planeta». El mandatario reelecto de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva rompió el silencio para fijar posición sobre el intempestivo viaje del senador Flávio Bolsonaro hacia el exterior definiendo dicha conducta como un acto completamente «vergonzoso».
El líder del Partido de los Trabajadores pronunció sus declaraciones desde las inmediaciones del Palacio de la Alvorada este martes coincidiendo con la celebración de su cumpleaños número 81 frente a una multitudinaria concentración de simpatizantes que acudieron a felicitarlo a las puertas de la residencia oficial en Brasilia.
Dichas expresiones alcanzan un eco fulgurante en las cancillerías de la región y en el estado Zulia este miércoles 28 de octubre de 2026 dado que el parlamento y la justicia brasileña siguen con lupa el desenlace del caso judicial que cerca al hijo del expresidente.
Las duras críticas en la Alvorada y el recuerdo de su propia detención
El mandatario brasileño aprovechó los vítores de sus partidarios para descalificar con firmeza el comportamiento del dirigente del Partido Liberal (PL-RJ).
Lula reiteró su estupor ante la actitud asumida por su antiguo contrincante de las urnas frente a los micrófonos: «Ese acto de salir de Brasil es vergonzoso. Es vergonzoso».
El jefe de Estado evocó su propio pasado procesal para marcar un enérgico contraste con la conducta del legislador recordando que él jamás rehuyó las órdenes judiciales: «Cuando me pidieron que entregara mi pasaporte, entregué mi pasaporte».
El dignatario argumentó que el parlamentario debió acatar idéntica disposición legal sobre todo porque la Policía Federal fundamentaba firmes sospechas de que pretendía eludir las fronteras.
En tal sentido el mandatario cuestionó los motivos de fondo que precipitaron la salida del senador señalando con suspicacia que los inocentes dan la cara ante los juzgados para desestimar las denuncias en su contra.
Lula insistió en este razonamiento al reprochar el vacío procesal que deja el legislador: «Lamento que se haya ido de Brasil, porque podría haberse quedado aquí y demostrar que las acusaciones no son verdaderas».
A este respecto el mandatario sostuvo ante la multitud que quien «sale escondido del país» evidencia con sus propios pasos que carga culpas o responsabilidades que teme encarar.
Aunado a esto el presidente remarcó la conocida máxima popular para ilustrar su lectura del caso: «Quien no debe no teme».
Asimismo el gobernante dedujo que el senador experimenta un profundo remordimiento de conciencia derivado del peso de las pruebas en su contra lo cual motivó su decisión de ausentarse apenas consumada la derrota electoral del domingo.
La defensa de la democracia y los reproches al carácter del senador
El llamado a respetar el sistema institucional y a los electores
Por otra parte el líder progresista censuró con vehemencia lo que calificó como una flagrante falta de respeto de Flávio Bolsonaro hacia los millones de ciudadanos que respaldaron su opción en las mesas de votación.
El presidente consideró inaceptable que un dirigente que aspiró a la jefatura del Estado abandone a sus bases políticas en lugar de liderar el debate democrático institucional.
Lula extendió un mensaje directo al congresista exigiéndole enfáticamente que evite discursos de victimización en plataformas extranjeras y que no diga fuera de las fronteras nacionales que en Brasil no impera un estado de derecho.
Dicho reclamo busca frenar posibles maniobras diplomáticas de la derecha que pretendan deslegitimar las instituciones republicanas ante organismos multilaterales.
En consecuencia el mandatario subrayó que las leyes brasileñas rigen para todos los ciudadanos sin importar su apellido o investidura legislativa o afiliación doctrinaria.
De igual manera diversos voceros del oficialismo respaldan las afirmaciones presidenciales y recuerdan que la justicia electoral garantizó la pulcritud de cada etapa del balotaje.
La pérdida de crédito y la acusación frontal sobre su falta de verdad
Por añadidura el presidente Lula recordó que el senador conservador gozaba de ciertas garantías de confianza institucional que dilapidó con su conducta evasiva.
El jefe de Estado puntualizó que el dirigente «tenía un crédito» ante la opinión pública y que debió consignar sus documentos de viaje en el plazo estipulado en lugar de tomar un vuelo al extranjero.
A renglón seguido el mandatario endureció el tono de sus valoraciones personales y lanzó un demoledor juicio moral sobre la catadura ética de su adversario político.
El gobernante afirmó tajantemente que se trata de «la figura más mentirosa que he visto en el planeta Tierra» y aseveró que el legislador carioca «no tiene ningún compromiso con la verdad».
Dichas aseveraciones elevaron al máximo la temperatura política en Brasilia donde los cuadros partidistas del bolsonarismo intentan coordinar líneas de defensa pública para amortiguar los golpes del discurso presidencial.
Por otro lado los magistrados del Supremo Tribunal Federal evalúan los pasos a seguir tras constatar que el senador no cumplió el lapso legal de entrega de pasaportes.
De modo que la condena moral en la Alvorada y el reclamo de valentía para encarar las pesquisas policiales y la defensa cerrada del sistema democrático junto al señalamiento de falsedad marcan la postura del mandatario brasileño.
Con información de Alertas 24
