La CIA desclasifica 71 informes secretos que alertaban a la Casa Blanca sobre ataques suicidas con aviones tres años antes del 11 de septiembre pero que no lograron evitar la tragedia. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) desclasificó y publicó parcialmente este viernes 11 de septiembre de 2026 un compendio de 71 informes presidenciales de alto secreto en los que alertó de manera reiterada a la Casa Blanca sobre la inminente amenaza de Al Qaeda y Osama bin Laden contra territorio estadounidense, incluyendo advertencias explícitas sobre atentados suicidas con aeronaves comerciales que, sin embargo, no bastaron para predecir la ejecución exacta del 11 de septiembre de 2001.
Por lo tanto, la difusión documental se concretó con motivo de conmemorarse el 25 aniversario de los atentados, constituyendo la mayor apertura de registros confidenciales realizada por la agencia sobre estos sucesos históricos.
Ante este escenario, la lectura de los memorandos revive el debate sobre los vacíos analíticos y la falta de coordinación interinstitucional que impidieron articular una defensa efectiva antes del colapso del World Trade Center y el impacto en el Pentágono.
Alertas desde 1998, reportes para Clinton y Bush y el aviso sobre aviones bomba
En primer lugar, los textos hechos públicos abarcan el intervalo comprendido entre el 13 de febrero de 1998 y el 12 de septiembre de 2001, periodo que comprendió las gestiones presidenciales del mandatario demócrata Bill Clinton y del republicano George W. Bush. En este sentido, la documentación expone que la comunidad de inteligencia monitoreaba con inquietud la radicalización operativa del grupo extremista en el extranjero.
La revelación más impactante figura en un informe fechado el 10 de septiembre de 1998 —exactamente tres años antes de la tragedia—, donde un analista de la CIA asentó textualmente que la red terrorista «podría estrellar un avión cargado de explosivos contra una ciudad de Estados Unidos», evidenciando que el uso de aeronaves comerciales como proyectiles de destrucción masiva ya formaba parte de las hipótesis de riesgo manejadas en los despachos gubernamentales.
Asimismo, los informes confirman los diagnósticos formulados en 2004 por la comisión nacional que investigó los hechos, la cual dictaminó que si bien las agencias advirtieron con insistencia sobre la peligrosidad del liderazgo de Bin Laden, carecieron de la capacidad técnica para dimensionar a tiempo la magnitud, el método logístico y la fecha precisa del plan en desarrollo.
Reestructuración de agencias, balance de víctimas y pronunciamiento de Ratcliffe
Transformación de la arquitectura de defensa y falta de cooperación previa
Por su parte, la revisión histórica recuerda que a raíz de las brechas de comunicación expuestas el 11 de septiembre, Estados Unidos se vio forzado a transformar radicalmente su esquema de seguridad interna para articular el flujo de datos entre la CIA, el FBI y el resto de los organismos federales, dependencias que operaban con marcados celos burocráticos y no compartían información crítica entre sí.
Homenaje a las víctimas y consecuencias de la invasión a Afganistán
Al respecto, el actual director de la CIA, John Ratcliffe, emitió una declaración institucional señalando que este masivo acto de transparencia persigue «honrar la memoria» de las cerca de 3.000 víctimas fatales dejadas por los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington, así como de los combatientes estadounidenses que perdieron la vida en el marco de la «guerra contra el terrorismo» y la invasión militar de Afganistán desatadas con posterioridad a la catástrofe.
Con información de EFE
