Nueva York conmemora 25 años del 11 de septiembre con cuatro expresidentes y el reclamo de las víctimas contra Arabia Saudí mientras Trump vincula los atentados con la guerra en Irán desde el Pentágono. La ciudad de Nueva York conmemoró este viernes 11 de septiembre de 2026 el vigésimo quinto aniversario de los atentados contra el World Trade Center mediante su solemne ceremonia anual en la Zona Cero, rindiendo tributo a las casi 3.000 víctimas fatales en una jornada cargada de simbolismo político e histórico que reunió a todos los expresidentes estadounidenses con vida, con la notable excepción de Donald Trump.
Por lo tanto, el acto central congregó a los deudos alrededor de las dos fuentes monumentales construidas sobre los cimientos de las Torres Gemelas, en un escenario donde el paso de un cuarto de siglo no ha mitigado el dolor de las familias ni detenido sus batallas en los tribunales.
Ante este escenario, la fecha adquirió una fuerte dimensión geopolítica tanto por las demandas de responsabilidades internacionales expresadas desde la tribuna como por las declaraciones del mandatario nacional desde Washington, quien enlazó la memoria de la tragedia con el actual conflicto armado que enfrenta a su país con la República Islámica de Irán.
Asistencia bipartidista en Manhattan, campanadas de silencio y la postura de Trump
En primer lugar, la ceremonia matutina en el memorial del Bajo Manhattan contó con una inusual concurrencia de la élite institucional norteamericana, destacando la presencia conjunta de los exmandatarios Joe Biden, Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton, acompañados por el vicepresidente JD Vance y el alcalde anfitrión, Zohran Mamdani.
En este sentido, la comitiva oficial integró además a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, la exprimera dama Michelle Obama, la gobernadora neoyorquina Kathy Hochul, el embajador de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas, Mike Waltz, y la fiscal general del estado, Letitia James.
Los minutos de silencio marcaron con rigor cronológico los instantes en que los aviones impactaron las estructuras, el colapso de las edificaciones y la caída del vuelo 93 en Shanksville, Pensilvania —maniobra heroica de los pasajeros que evitó el impacto en la Casa Blanca o el Capitolio—, sumando por primera vez una mención explícita a los fallecidos a causa de patologías derivadas de la exposición posterior al polvo químico.
Por su parte, el presidente Donald Trump optó por ausentarse de la plaza neoyorquina para encabezar los actos conmemorativos en la sede del Pentágono, en el estado de Virginia, donde murieron 184 personas durante el asalto aéreo de 2001. Desde allí, el gobernante articuló su discurso vinculando el recuerdo histórico con la coyuntura bélica contemporánea: «No lo olvidaremos nunca. Por eso luchamos hoy», aseveró al insistir en que Washington mantendrá sus acciones militares para impedir que Teherán consiga desarrollar un arma atómica.
Asimismo, mientras en la capital se reforzaba la retórica de seguridad nacional, en Nueva York la estructura protocolar reservó el micrófono con exclusividad a los parientes de las víctimas, marginando los discursos de los líderes partidistas.
Reclamos judiciales contra Riad, fricciones con Mamdani y el peso generacional
Denuncias de complicidad saudí y litigio en apelaciones
Por su parte, la lectura solemne de los nombres de los fallecidos se vio interrumpida por pronunciamientos directos de los deudos, sobresaliendo la intervención de Terry Strada, viuda de una de las víctimas, quien rompió el libreto para exigir que se determine la responsabilidad del Reino de Arabia Saudí en la planificación y financiamiento de los atentados: la portavoz criticó con dureza a las sucesivas administraciones de la Casa Blanca por contemporizar con las autoridades de Riad a pesar de las evidencias recopiladas por los comités civiles.
Esta exigencia pública forma parte de una prolongada demanda interpuesta por familias y sobrevivientes en juzgados federales, proceso que sigue a la espera de un fallo vinculante en un tribunal de apelaciones.
Polémicas locales por toxicidad y brecha demográfica
Al respecto, la jornada también estuvo marcada por la controversia en torno a la asistencia del alcalde Zohran Mamdani, cuestionado por sectores republicanos y por el exmandatario local Rudy Giuliani, quien calificó de improcedente su participación alegando discrepancias sobre la tipificación ideológica del ataque.
Mamdani, primer regidor de fe musulmana de la metrópoli, defendió su deber de rendir honores a los caídos y recordó la reciente desclasificación de miles de archivos municipales que demuestran que las autoridades de 2001 ocultaron que el aire que respiraban rescatistas y vecinos estaba altamente contaminado.
Paralelamente, el expresidente Bill Clinton exhortó a través de un comunicado a no desamparar a los sobrevivientes que padecen enfermedades crónicas. Según métricas del 9/11 Memorial & Museum, más de 100 millones de ciudadanos estadounidenses nacieron tras los atentados, marcando un hito donde nietos y jóvenes leyeron nombres de antepasados a quienes nunca conocieron en persona.
La fecha concluirá con el tributo lumínico proyectado en el Oculus y el tradicional encendido de las dos columnas celestes que emulan la silueta de los rascacielos caídos.
Con información de EFE
