Hallan fosa común con líderes asesinados por disidencia armada en Colombia. La Fiscalía de Colombia confirmó este martes el hallazgo de una fosa común con los cuerpos de ocho líderes sociales y religiosos. Presuntamente asesinados en abril por integrantes del Estado Mayor Central (EMC), una de las principales disidencias de las antiguas FARC. Los hechos ocurrieron en el departamento del Guaviare, una región amazónica del sur del país marcada por la violencia y el conflicto armado.
Según el Ministerio Público, las víctimas fueron citadas por los rebeldes para ser interrogadas. Bajo sospechas de tener vínculos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo rival en la zona. El comunicado oficial asegura que la orden de ejecución provino del círculo más cercano de alias “Iván Mordisco”. Actual cabecilla del EMC y considerado el criminal más buscado de Colombia.
Hallan fosa común con líderes asesinados por disidencia armada en Colombia
Este hallazgo confirma las denuncias de desapariciones forzadas realizadas desde abril, en medio de una ofensiva del EMC por el control territorial frente a otras estructuras armadas y las autoridades. La Defensoría del Pueblo había alertado en junio sobre desapariciones y el reclutamiento forzado de menores en la región, lo que evidencia un patrón de violencia sistemática contra la población civil.
La situación de seguridad en el Guaviare es crítica. En junio, los rebeldes impusieron un confinamiento que afectó a unas 50.000 personas con restricciones de movilidad y toques de queda. Además, el EMC ha sido señalado por coordinar más de 20 ataques armados en el suroeste del país y por estar vinculado al atentado contra el candidato presidencial Miguel Uribe, ocurrido el pasado 7 de junio.
El presidente Gustavo Petro, quien rompió negociaciones con el EMC en abril tras el retiro de Mordisco del proceso de paz, comparó al jefe guerrillero con el fallecido narcotraficante Pablo Escobar. La ruptura del diálogo supone un duro revés para el mandatario, cuyo principal objetivo es alcanzar una “paz total” antes de finalizar su mandato. Sin embargo, la creciente violencia y la falta de avances concretos hacen que esta meta se vea cada vez más lejana.
