Instituto Geofísico del Perú registra sismo de magnitud 4.8 en Lima y advierte sobre la peligrosa acumulación de energía desde 1746. Un sismo de magnitud 4.8 sacudió la ciudad de Lima a las 5:28 a.m. de este miércoles 19 de agosto, localizando su epicentro a 42 kilómetros al suroeste del distrito de Lurín y elevando a 565 los eventos telúricos registrados en el territorio peruano en lo que va de 2026.
El movimiento telúrico generó alarma en la población costera pocos días después de efectuarse un simulacro preventivo ante un eventual terremoto de gran escala.
Parámetros del temblor, intensidad en Lurín y descarte de tsunami
Sobre los datos técnicos recopilados por el Centro Sismológico Nacional (Censis), el temblor se originó a una profundidad de 42 kilómetros y alcanzó una intensidad de grado III en la localidad de Lurín, al sur de la capital peruana. En este sentido, la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú confirmó con rapidez que las características del evento no reúnen las condiciones necesarias para generar un tsunami en las costas del país.
«El sismo ocurre en Lima apenas cinco días después del II Simulacro Nacional Multipeligro, jornada donde la ciudadanía ensayó protocolos de evacuación ante una eventual ruptura sísmica de magnitud 8.8 frente a la costa central», precisaron los boletines del Instituto Geofísico del Perú (IGP).
Por consiguiente, las autoridades de Defensa Civil descartaron daños estructurales graves o pérdidas humanas tras los primeros recorridos de inspección en los distritos metropolitanos.
Cinturón de Fuego del Pacífico, silencio sísmico y factor de profundidad
Riesgo latente en Lima y acumulación de energía desde 1746
Por su parte, el presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, recordó que el Perú integra el Cinturón de Fuego del Pacífico, un área geodinámica donde se concentra cerca del 80 % de los terremotos del planeta. En este contexto, el especialista advirtió que Lima y la provincia constitucional del Callao enfrentan una condición de alto riesgo debido al silencio sísmico acumulado desde el histórico terremoto de 1746, una anomalía que podría desencadenar en cualquier momento un cataclismo superior a magnitud 8.5 con posterior tsunami.
La analogía de la linterna y la propagación de ondas
Por otro lado, Tavera explicó la relación entre la profundidad del foco y la dispersión de las ondas recurriendo a la analogía de una linterna apuntando al techo. Ciertamente, el experto ilustró que una luz sostenida con el brazo en alto ilumina un radio pequeño, semejante a un sismo superficial de 30 kilómetros; al bajar la linterna a la cintura, el haz se expande como en eventos de 110 a 120 kilómetros, mientras que al colocarla en el suelo abarca una superficie inmensa, tal como ocurre con los sismos profundos de entre 500 y 700 kilómetros en la frontera con Brasil y Bolivia.
Con información de Agencia Andina
