GE Vernova frena las obras eléctricas en Venezuela hasta recibir pagos iniciales y advierte que «no es un entorno» para trabajar gratis. La empresa multinacional estadounidense GE Vernova Inc. confirmó que aguarda desembolsos financieros por parte del Estado venezolano antes de iniciar sobre el terreno las reparaciones de la colapsada red eléctrica del país.
El director ejecutivo de la firma norteamericana Scott Strazik expuso la posición de la compañía durante una entrevista concedida este miércoles 28 de octubre de 2026 detallando que sus equipos técnicos ya escogieron contratistas y culminaron la fase inicial de ingeniería y planificación.
Sin embargo la compañía todavía no asienta ninguna orden formal de trabajo debido a que las autoridades locales reconstruyen los esquemas administrativos para contratar con empresas extranjeras.
La exigencia financiera de Strazik y los acuerdos con Corpoelec
El máximo vocero de la corporación norteamericana fijó límites operativos muy claros para resguardar el patrimonio de sus accionistas frente a la volatilidad del entorno local.
Strazik argumentó de forma tajante la decisión de su tren directivo ante los micrófonos de la prensa internacional: «Este no es un entorno de mercado en el que vayamos a ejecutar trabajos sin que se nos pague antes de comenzar, más allá de la planificación, y realmente estamos esperando la primera inyección de capital».
En tal sentido la empresa espera que el despacho económico caraqueño libere los recursos acordados para movilizar personal y maquinaria pesada hacia los centros de generación.
A este respecto la reactivación del tendido eléctrico constituye un eje indispensable dentro de los planes de la Administración Trump orientados a recuperar la actividad hidrocarburífera en medio de apagones crónicos que caldean el descontento popular en fábricas y calles citadinas.
Aunado a esto la administración interina que encabeza la presidenta encargada Delcy Rodríguez encara presiones crecientes de Washington y de la ciudadanía para solventar el suministro en plena transición política.
Asimismo GE Vernova selló en septiembre un pacto con las autoridades venezolanas destinado a rescatar la generación termoeléctrica e hidroeléctrica del territorio nacional además de restaurar las redes de transmisión y las subestaciones tras décadas de abandono estatal y mala administración.
Dicho acercamiento ocurrió posterior a un convenio marco que la firma pactó en junio con la estatal Corpoelec pero las partes todavía no firman los contratos individuales para intervenir unidad por unidad.
El déficit multimillonario de inversión y el nudo petrolero
Las necesidades de capital y la planta termoeléctrica en pruebas
Por otra parte diversos analistas del área técnica calculan que el sistema eléctrico venezolano cuya estructura depende ampliamente de los embalses hidroeléctricos requiere al menos 25.000 millones de dólares en capital fresco para solventar su parálisis estructural.
Los registros de la industria eléctrica señalan que la única refacción de gran escala proyectada a corto plazo corresponde a una unidad termoeléctrica de 600 megavatios alimentada con derivados del petróleo.
Una compañía procedente de China somete actualmente a pruebas técnicas esa gigantesca maquinaria bajo las cláusulas de un contrato comercial que data de 2010.
Dicha planta representa el único alivio tangible a corto plazo para mitigar el déficit de megavatios que arrastran las grandes ciudades de la nación.
En consecuencia el sector fabril y las cámaras de comercio demandan la entrada inmediata de actores privados occidentales para acelerar la recuperación del parque térmico.
De igual manera los sindicatos del sector eléctrico exigen transparentar los cronogramas de desembolsos oficiales para evitar paralizaciones prolongadas en los talleres.
La dependencia de la industria petrolera y las fallas de combustible
Por añadidura la extracción de hidrocarburos punto neurálgico para impulsar el anhelado repunte económico nacional necesita del flujo constante de la red interconectada para operar pozos estaciones de flujo y refinerías.
Los dictámenes de la nueva ley de hidrocarburos obligan a las compañías operadoras a construir sus propios sistemas de autogeneración eléctrica en los campos de explotación.
No obstante los directivos de los consorcios constatan un avance excesivamente lento en esas instalaciones privadas debido a los prolongados retrasos en el arribo de repuestos y a los severos problemas para conseguir el combustible que requieren las plantas auxiliares.
Por otro lado los asesores energéticos advierten que la industria petrolera no podrá elevar su bombeo comercial si las líneas de Corpoelec continúan sufriendo caídas de tensión y fallas operativas imprevistas.
De modo que la negativa de GE Vernova a trabajar sin anticipos la falta de contratos individuales la urgencia de 25.000 millones de dólares y el estancamiento de la autogeneración petrolera configuran un intrincado cuello de botella para la economía venezolana.
Con información de Bloomberg
