Flávio Bolsonaro supera a Lula por dos puntos en las últimas dos encuestas electorales de Datafolha y Quaest a escasas horas de una reñida segunda vuelta presidencial. Los dos principales institutos demoscópicos de Brasil publicaron este sábado 24 de octubre de 2026 sus últimos sondeos antes de la decisiva segunda vuelta electoral pautada para el domingo.
Las firmas Quaest y Datafolha revelaron que el senador y abanderado del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, obtendría el 51% de los sufragios válidos, superando por dos puntos porcentuales al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, quien cosecha el 49%. No obstante, ambos estudios confirman un empate técnico entre los dos líderes políticos, dado que el margen de error contempla dos puntos hacia arriba o hacia abajo.
Dicha cifra evidencia una ligera recuperación de terreno por parte del legislador conservador frente a las mediciones del pasado jueves, cuando Datafolha registraba una paridad absoluta del 50% para cada contendiente.
Números de Datafolha, el estudio de Quaest y el peso de los indecisos
Las encuestas finales detallan un panorama sumamente estrecho al calcular los sufragios totales y la abstención ciudadana:
- La encuestadora Datafolha precisó que al contabilizar los votos blancos, nulos y la abstención, Flávio Bolsonaro retiene el 48% de las preferencias frente al 47% que suma el líder del Partido de los Trabajadores (PT).
- El mismo estudio arrojó que un 3% de los ciudadanos consultados anulará su papeleta, mientras un 2% adicional todavía no define su voto para este domingo.
- El sondeo de Quaest reflejó una correlación casi idéntica, otorgando a Bolsonaro el 46% de los respaldos frente al 45% de Lula da Silva, manteniendo la brecha de un punto del miércoles pasado.
- Los encuestadores de Datafolha entrevistaron de manera presencial a 4.050 votantes entre el viernes y este sábado en distintas ciudades del territorio brasileño.
- Los encuestadores de Quaest recabaron la opinión directa de 3.702 electores durante el mismo lapso de tiempo para medir el pulso final de la ciudadanía.
En tal sentido, la mínima ventaja de un punto porcentual en votos totales obliga a las maquinarias partidistas a pelear cada sufragio en los colegios electorales.
A este respecto, diversos politólogos coinciden en que la movilización efectiva del electorado el día domingo definirá quién ocupará el Palacio del Planalto.
Aunado a esto, los comandos de campaña dirigen sus últimos mensajes publicitarios a captar a ese 2% de votantes que aún duda frente a la urna electrónica.
Asimismo, los observadores electorales intensifican el monitoreo en los estados más poblados para verificar la transparencia del sufragio durante toda la jornada.
Antecedentes de primera vuelta y las tácticas opuestas para ganar
La barrera histórica que desafía Lula da Silva
Por otra parte, la memoria comicial pesa fuertemente sobre las aspiraciones del gobernante izquierdista de cara al domingo.
En la primera vuelta celebrada el pasado 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el primer lugar con el 47% de los votos, aventajando por dos puntos porcentuales al mandatario en funciones.
La historia electoral brasileña juega en contra del oficialismo, pues desde el fin de la dictadura militar en 1985 ningún aspirante que terminó en segundo lugar durante la primera ronda logró vencer en el balotaje definitivo.
Para romper esa racha y prolongar su mandato, Lula da Silva cambió radicalmente su estrategia de campaña durante las últimas semanas de proselitismo.
El líder del PT volcó su energía hacia las plataformas digitales y los mítines callejeros, atacando la reputación de su oponente mediante señalamientos de corrupción y supuestos nexos con el crimen organizado.
En consecuencia, el equipo petista intenta encender las alarmas ciudadanas sobre los riesgos institucionales que traería el retorno del bolsonarismo al poder.
De igual manera, los movimientos sociales aliados al oficialismo organizan brigadas de transporte comunitario para asegurar que los sectores populares acudan a sufragar.
La moderación calculada de Flávio Bolsonaro
Por añadidura, el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro aplicó un viraje discursivo para seducir a las clases medias y a los votantes de centro.
El senador diseñó un mensaje más conciliador y aspiracional, utilizando reiteradamente vocablos como «futuro», «prosperidad» y «cambio» para distanciarse de la confrontación ideológica rígida.
El abanderado del PL prometió de forma expresa que su futuro plan de ajuste fiscal no tocará las ayudas sociales que reciben las familias más necesitadas del país.
Dicha maniobra táctica busca neutralizar el miedo a los recortes presupuestarios en las zonas con mayores índices de vulnerabilidad socioeconómica.
Por otro lado, los asesores del legislador vigilan con celo el despliegue de sus testigos electorales para fiscalizar el conteo rápido de los resultados oficiales.
De modo que el empate técnico en las encuestas, la ventaja de dos puntos en votos válidos, el desafío a la estadística electoral desde 1985 y los contrastes de estrategia marcan una de las jornadas más electrizantes en la historia democrática brasileña.
Con información de EFE
