Valencia, 7 de agosto de 2025-. Estos son los países africanos que recibirán deportados de EEUU. Las deportaciones a terceros países aumentan como parte de una estrategia impulsada por la Administración Trump desde 2020.
Ruanda, Sudán del Sur y Esuatini ya han aceptado recibir migrantes deportados, incluso cuando no son sus ciudadanos.
En total, al menos nueve países han llegado a acuerdos con Estados Unidos. La mayoría están en África y Latinoamérica.
El presidente Trump califica la política como “la mayor deportación de la historia”.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y expertos critican esta práctica por los riesgos que enfrentan los deportados.
“Está claro que hay un esfuerzo por ampliar los destinos posibles de deportación”, señaló Nicolas Palazzo, asesor de HIAS.
Estos son los países africanos que recibirán deportados de EEUU
Aunque el Gobierno asegura que los países son seguros, reportes internos y externos revelan abusos, represión y conflictos armados.
Un informe del Departamento de Estado de EE.UU. advierte sobre torturas y violaciones de derechos en varios destinos.
En Esuatini, cinco deportados de países como Cuba, Yemen y Vietnam fueron enviados a una prisión de máxima seguridad.
Un abogado local denunció que permanecen incomunicados y sin acceso a defensa legal.
En Sudán del Sur, ocho personas fueron trasladadas a principios de julio, a pesar de la grave crisis humanitaria del país.
Estuvieron seis semanas en una base militar en Yibuti antes de ser enviados a su destino final.
Compensaciones y vuelos silenciosos
Los países receptores reciben pagos, intercambios de prisioneros o favores diplomáticos a cambio de aceptar deportados.
En el caso de El Salvador, el país recibió casi cinco millones de dólares por acoger a más de 200 venezolanos.
Ruanda, por su parte, aceptó a 250 deportados y prometió ofrecer alojamiento y capacitación, aunque no se reveló el monto acordado.
Este tipo de acuerdos se mantienen en gran parte en secreto y sin transparencia para la población.
El Tribunal Supremo de EE.UU. permitió reanudar las deportaciones temporalmente, tras un fallo previo que las había bloqueado.
Desde entonces, los vuelos se han retomado sin previo aviso a los detenidos ni notificación a sus familias.
Muchos de los deportados no conocen el idioma del país al que llegan ni tienen permiso legal para quedarse.
Quedan así en un limbo jurídico, sin protección adecuada ni garantías de derechos básicos.
