Estados Unidos dispara sus compras de crudo venezolano a niveles récord de nueve años y arrebata a China el primer lugar del mercado petrolero. Las importaciones de petróleo crudo venezolano hacia Estados Unidos alcanzaron durante julio de 2026 su registro más elevado en más de nueve años.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) publicó este viernes 6 de noviembre de 2026 un informe oficial donde constata que los despachos hacia territorio norteamericano promediaron 701.000 barriles diarios en el séptimo mes del año, superando cualquier cifra vista desde mayo de 2017.
El balance del informe Petroleum Supply Monthly y la demanda en el Golfo
En tal sentido, el reporte técnico precisó que el flujo comercial moderó ligeramente su ritmo durante agosto al situarse en 655.000 barriles por jornada, conservando aun así niveles extraordinarios de intercambio.
El documento Petroleum Supply Monthly ilustra que la Casa Blanca arrancó el año 2026 comprando cerca de 200.000 barriles diarios, volumen que escaló mes tras mes de forma ininterrumpida.
A este respecto, la agencia energética estadounidense atribuyó este comportamiento al apetito de las plantas procesadoras instaladas en la costa del golfo de México.
Aunado a esto, los márgenes internacionales de refinación incentivaron a los industriales a buscar crudos pesados con alto tenor de azufre, especificación técnica que abunda en las reservas de la faja petrolífera venezolana.
Asimismo, la arquitectura industrial de Luisiana y Texas cuenta con infraestructura óptima para procesar estas mezclas densas, acelerando la complementariedad operativa entre ambos mercados.
La pérdida del mercado chino y el nuevo tablero de sanciones
El giro comercial que dejó en cero los envíos a Pekín
Por otra parte, la EIA expuso una transformación estructural en los destinos de los tanqueros venezolanos al cotejar datos con la firma especializada de rastreo satelital Vortexa.
Dicha consultora documentó que China concentró el grueso de las ventas petroleras de la nación suramericana a lo largo del año 2025 mediante intermediarios comerciales.
Sin embargo, las estadísticas oficiales revelan que Venezuela no dirigió ni un solo cargamento de petróleo crudo hacia puertos chinos en lo que va de 2026.
En consecuencia, el mercado estadounidense absorbió la totalidad de ese volumen disponible, asumiendo el primer lugar indiscutible en la recepción de tanqueros provenientes de los muelles venezolanos.
De igual manera, los armadores y comercializadores internacionales concentran sus rutas logísticas en el mar Caribe para acortar tiempos de entrega y reducir costos operativos de flete.
La flexibilización institucional y el retorno de inversiones
Por añadidura, la agencia gubernamental rememoró que las sanciones financieras paralizaron las compras de hidrocarburos venezolanos desde enero de 2019, cuando Washington bloqueó las operaciones de PDVSA.
Posteriormente, las autoridades estadounidenses concedieron permisos especiales a la compañía Chevron en noviembre de 2022 para transportar crudo de sus empresas mixtas hacia el Golfo, arrancando sus cargamentos formales en enero de 2023.
El organismo resaltó que Washington suavizó aún más el marco restrictivo sobre la industria tras los sucesos políticos de enero de 2026, abriendo la puerta a nuevas inversiones de firmas privadas para elevar la capacidad de extracción nacional.
Por otro lado, la entrada de recursos financieros y repuestos industriales permite que los campos petroleros eleven progresivamente su bombeo diario hacia los puertos de embarque.
Con información de Alberto News
