Estados Unidos busca consolidar su posición como principal proveedor agroalimentario de Venezuela con créditos bancarios y compras récord de maíz. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) lanzó un ambicioso paquete de medidas estratégicas destinadas a consolidar a la potencia norteamericana como el primer abastecedor de alimentos de Venezuela, aprovechando el nuevo marco de relaciones políticas y comerciales que construyeron ambos países durante el presente año 2026.
Por lo tanto, el plan combina herramientas de promoción mercantil directa, garantías crediticias internacionales, formación científica especializada y futuros programas de asistencia humanitaria para expandir la cuota de mercado en el mediano y largo plazo.
Ante este escenario, las empresas privadas venezolanas lideran la adquisición de estos suministros, dinamizando un intercambio bilateral que sortea los antiguos escollos financieros y amplía la brecha frente a proveedores tradicionales como Brasil.
Cifras sin precedentes en compras de maíz y el podio comercial
Las estadísticas oficiales del USDA reflejan que Venezuela destinó 692,5 millones de dólares a la compra de rubros agroalimentarios procedentes de campos estadounidenses entre enero y julio de 2026, lo que representa un salto de 64 % respecto al mismo tramo del año previo y cubre el 91 % de todo lo adquirido a lo largo de 2025. En términos de volumen físico, el envío de mercancías experimentó un alza del 125 %, consolidando a Washington en la cúspide del abastecimiento nacional con un dominio del 30 % dentro de un mercado global calculado en 2.500 millones de dólares:
- Importación de maíz: totalizó 374,9 millones de dólares en los primeros siete meses (alza de 734 % en valor y 703 % en volumen), alcanzando 1,5 millones de toneladas métricas, el mayor registro documentado desde 1967.
- Importación de trigo: acumuló 88,9 millones de dólares en el lapso evaluado, registrando una expansión interanual de 39 % en facturación y 25 % en tonelaje.
- Adquisición de semillas certificadas: sumó 2,3 millones de dólares, marcando un repunte de 118 % en valor y 143 % en volumen.
En contraste, el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil informó que las ventas agroalimentarias de su país hacia Venezuela llegaron a 440,2 millones de dólares entre enero y agosto de este año —un monto inferior al estadounidense pese a contabilizar un mes adicional—, aunque sus exportaciones de arroz crecieron 93 % y las de azúcar 24 %.
La ausencia de boletines aduaneros del Instituto Nacional de Estadística venezolano, que no publica números formales desde 2018, convierte a los reportes de origen en el único termómetro disponible.
Ampliación de cartera, banca externa y la reactivación diplomática
Garantías financieras y apertura de misiones
Por su parte, la guía para exportadores que el USDA divulgó en julio destaca que la agroindustria estadounidense responde con agilidad a todos los nichos de consumo en el país caribeño.
Al respecto, el plan de Washington prevé utilizar fondos del Programa de Acceso a Mercados y del Programa de Desarrollo de Mercados Extranjeros para efectuar sondeos comerciales, organizar seminarios con empresarios y evaluar una próxima misión agroindustrial presencial que siente a vendedores y compradores cara a cara.
Asimismo, la reapertura formal de la Oficina de Asuntos Agrícolas en la legación diplomática en Caracas permite tramitar expedientes de manera directa sin depender de la sede en Bogotá.
Para blindar estas ventas, el USDA activó el Programa de Garantía de Crédito a las Exportaciones y levantó trabas para que bancos foráneos acreditados financien las órdenes venezolanas, un esquema que fluye con mayor holgura técnica dado que el Tesoro estadounidense supervisa directamente los fondos del crudo venezolano en sus cuentas.
Innovación técnica y la evaluación de asistencia nutricional
Al respecto, la Casa Blanca incorporó programas de becas Borlaug y Cochran para capacitar a investigadores, científicos y cuadros técnicos venezolanos en transferencia tecnológica y modernización de normativas aduaneras.
Paralelamente, el USDA evalúa la activación de programas humanitarios como McGovern-Dole, Alimentos para el Progreso y Alimentos para la Paz para mitigar el déficit nutricional de sectores vulnerables.
Cifras del Programa Mundial de Alimentos señalan que cinco millones de personas necesitan auxilio nutricional urgente en el país, mientras la Encuesta Encovi reporta que el 21 % de los escolares falta a las aulas por escasez de comida en sus hogares, un cuadro agravado tras los sismos de junio.
Con información de Banca y Negocios
