Equipo Argentino de Antropología Forense identifica a nueve víctimas de la dictadura en un predio militar de Córdoba a 50 años del golpe y eleva a 38 los cuerpos recuperados cerca del centro clandestino La Perla. El prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) anunció este viernes 23 de octubre de 2026 la identificación genética de nueve personas desaparecidas durante el último régimen militar argentino (1976-1983).
Los peritos hallaron los restos óseos dentro de un predio castrense en la provincia mediterránea, muy próximo a los terrenos donde operó uno de los mayores campos de exterminio del cono sur.
Dicho hallazgo científico representó un alivio histórico para los parientes de las víctimas, quienes acudieron a la sede tribunalicia portando pancartas con los rostros de sus seres queridos.
Los nombres recuperados y el emotivo clamor de las familias
Los antropólogos del EAAF y los magistrados federales oficializaron el listado de los ciudadanos identificados ante la presencia de sus allegados:
- La nómina de las nueve víctimas confirmadas comprende a Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bodereau, Néstor Albino Acosta Ludueña, Pascual Delfín Ludueña y Claudio Norberto Nardini.
- El grupo incluye igualmente a Cecilia Alicia Pessina de Ávila, Mónica Protti de Guillen, Mercedes del Valle Ramirez, María Luisa Salto y Juan Carlos Soulier.
- La hermana de Cecilia Alicia Pessina de Ávila, secuestrada el 13 de agosto de 1976, exteriorizó el valor reparador de la ciencia forense: «Ya no tengo que demostrar que desapareció. Eso cicatriza, pero no significa olvido, sino compromiso para seguir trasladando esta historia a las nuevas generaciones, para que entiendan qué pasó a esa gloriosa juventud que soñaba».
- La sobrina de Pascual Delfín Ludueña, a quien fuerzas represivas capturaron el 24 de marzo de 1976, fecha exacta de la asonada militar, anheló que el testimonio de su tío «se extienda a toda la sociedad, a todos aquellos que todavía entienden la magnitud de lo que sucedió».
- El hijo de Juan Carlos Soulier definió el dictamen como «un logro colectivo» y remarcó la premisa de persistir en las búsquedas: «La tarea es memoria, verdad y justicia, seguir hasta que los encontremos a todos».
- El hermano del trabajador ferroviario Néstor Albino Acosta Ludueña, secuestrado el 16 de junio de 1976, celebró el cierre de un ciclo de dolor: «Hoy, después de 50 años de lucha, podemos decir que Néstor dejó de estar ausente, dejó de tener la condición de desaparecido».
Organizaciones de derechos humanos
En tal sentido, los testimonios de los deudos reafirmaron que la restitución de la identidad mitiga décadas de incertidumbre familiar.
A este respecto, diversas organizaciones de derechos humanos ponderan que cada peritaje positivo aporta pruebas concluyentes a los juicios por violaciones sistemáticas a las garantías fundamentales.
Aunado a esto, las asociaciones civiles de Córdoba acompañaron a los familiares en el recinto judicial para respaldar las peticiones de preservación de los terrenos explorados.
Asimismo, los querellantes destacan que los resultados genéticos alientan a otras familias a aportar muestras biológicas al banco de datos hemisférico.
El predio Loma del Torito y el soporte universitario
Excavaciones en la Guarnición Militar de La Calera
Por otra parte, los trabajos de campo desentrañaron un complejo esquema de enterramientos ilegales en instalaciones del Ejército.
Los especialistas extrajeron los restos humanos en un paraje conocido como Loma del Torito, situado dentro de la Guarnición Militar de La Calera.
Dicho enclave colinda directamente con lo que constituyó el centro clandestino de detención La Perla, considerado el campo de exterminio más grande del interior de Argentina.
Los registros históricos calculan que los grupos de tareas recluyeron allí a una cifra de entre 2.200 y 2.500 ciudadanos secuestrados durante la dictadura cívico-militar, permaneciendo la mayoría de ellos en calidad de desaparecidos.
El Juzgado Federal N°3 de Córdoba, encabezado por el juez Hugo Vaca Narvaja, ordenó y supervisó minuciosamente cada fase de las exploraciones sobre el terreno castrense.
Las cuadrillas de arqueología contaron con el respaldo técnico de la Universidad Nacional de Córdoba y el Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
En consecuencia, los equipos multidisciplinarios combinaron lecturas de suelos con excavaciones minuciosas para ubicar las fosas sin alterar el material óseo.
De igual manera, los geólogos delimitaron las alteraciones artificiales en la superficie para guiar a los peritos hacia los puntos exactos de excavación.
El balance del Laboratorio de Genética Forense
Por añadidura, las técnicas analíticas modernas permitieron alcanzar un número significativo de identificaciones positivas en esa misma jurisdicción.
La labor sistemática de rastreo abarcó un perímetro aproximado de tres hectáreas de suelo militar en Loma del Torito.
El Laboratorio de Genética Forense del EAAF procesó las muestras óseas recuperadas y las cruzó rigurosamente con los perfiles sanguíneos del banco de familiares.
Dichos cotejos de laboratorio elevaron a 38 el número total de personas plenamente identificadas en esa franja territorial cordobesa.
Por otro lado, los investigadores insisten en que continuarán las tareas de relevamiento topográfico y extracción mientras existan indicios de nuevas fosas clandestinas.
De modo que las nueve identificaciones anunciadas, el testimonio conmovedor de las familias, el trabajo coordinado por el juez Vaca Narvaja y el precedente de La Perla marcan una fecha trascendental en la reconstrucción histórica del país sudamericano.
Con información de EFE
