Apagones paralizan las inscripciones en la Universidad de Los Andes y obligan a los alumnos a estudiar con linternas mientras alertan sobre secuelas en la salud mental. La comunidad estudiantil de la Universidad de Los Andes (ULA) denunció este viernes 23 de octubre de 2026 que los continuos racionamientos aplicados por la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) frenan el curso normal de la vida universitaria.
Los jóvenes expusieron que las interrupciones del fluido energético suspenden los procesos administrativos, obstaculizan las sesiones prácticas y restringen el funcionamiento de los equipos de computación indispensables para la investigación.
Dicha situación deja a oscuras a una masa estudiantil desprovista de subsidios que debe sortear la precariedad con sus propios recursos familiares.
Inscripciones suspendidas y el golpe al bolsillo estudiantil
Los representantes de las distintas facultades relataron los obstáculos cotidianos que enfrentan tanto en las oficinas centrales como en sus hogares.
- Los universitarios de la ULA acusaron a la empresa estatal de mantener un cronograma severo de cortes que inhabilita las plataformas digitales del campus universitario.
- La estudiante Angélica Ángeles denunció la paralización total de los registros académicos durante las últimas jornadas: «En la Universidad de Los Andes, esta semana hemos tenido procesos de inscripción que han sido totalmente paralizados por fallas eléctricas, igualmente a la hora de estudiar de cualquier estudiante promedio de la universidad tiene que hacerlo con linternas, con lámparas, tener los aparatos cargados y todo esto es un daño y un golpe económico que se le dan a nuestros bolsillos. Unos estudiantes que no tenemos becas, que no tenemos una esperanza salarial en nuestras carreras».
- La dirigente juvenil remarcó el sacrificio financiero que supone adquirir baterías recargables y bombillos portátiles para cumplir con las asignaciones nocturnas.
- Los alumnos carecen de becas institucionales suficientes o asignaciones económicas que amortigüen el costo derivado de la crisis en los servicios.
- Las cuadrillas técnicas de la institución intentan respaldar la data académica con plantas auxiliares que resultan insuficientes para atender la demanda de todos los edificios.
En tal sentido, la comunidad universitaria experimenta un rezago en la programación semestral debido a la imposibilidad de procesar los expedientes en las fechas estipuladas.
A este respecto, diversos profesores confirman que la falta de conectividad y energía obliga a replantear evaluaciones y reprogramar clases teóricas de manera constante.
Aunado a esto, los universitarios de bajos recursos sufren mayores desventajas frente a quienes poseen generadores o conexiones privadas de internet en sus residencias.
Asimismo, los centros de estudiantes convocan asambleas de base para acordar un documento formal que elevarán ante la gerencia regional de la compañía eléctrica.
Alerta de salud mental y exigencia a las autoridades
El testimonio del área de Criminología
Por otra parte, la inestabilidad en el suministro eléctrico trasciende el plano administrativo y golpea el bienestar psicosocial de los futuros profesionales.
El estudiante Reyder Zambrano expuso con crudeza el costo humano que acarrean las prolongadas horas a oscuras dentro del entorno educativo.
El joven alertó sobre las secuelas emocionales del problema: «Yo como futuro criminólogo, representamos actualmente más problemas psiquiátricos y psicológicos y también conductual hacia la sociedad, porque estamos llevando un deterioro físico y mental».
Dicho testimonio reflejó la tensión permanente que padecen quienes deben pernoctar con temperaturas adversas y sin facilidades para el descanso reparador.
En consecuencia, los voceros juveniles advierten que la frustración continua incide en la deserción temprana de decenas de aspirantes universitarios.
De igual manera, los médicos y orientadores del servicio de salud estudiantil atienden cuadros de estrés agudo, insomnio y ansiedad derivados de la incertidumbre cotidiana.
El llamado urgente al Ejecutivo y Corpoelec
Por añadidura, la masa universitaria elevó una petición enfática dirigida a las dependencias gubernamentales encargadas del área eléctrica.
Los manifestantes reclamaron a Corpoelec y al Ministerio de Energía Eléctrica la aplicación de un plan especial que garantice circuitos preferenciales para los campus educativos.
Dicha medida busca resguardar las salas de servidores, los centros de investigación científica y las áreas de control de estudios durante las horas laborales.
Por otro lado, los alumnos instan a las autoridades rectorales a sostener la presión institucional hasta alcanzar compromisos formales que protejan el semestre académico.
De modo que la paralización de las inscripciones, los testimonios de Angélica Ángeles y Reyder Zambrano, el gasto forzado en linternas y el deterioro físico y mental componen un cuadro crítico en el seno de la ULA.
Con información de Unión Radio
