El Real Madrid golea 4-1 al Rayo Vallecano en una montaña rusa de aplausos y silbidos que salva a Mbappé y maquilla las dudas tácticas de Mourinho. El Real Madrid conquistó un triunfo balsámico de 4-1 frente al Rayo Vallecano para sellar una jornada de aparente tranquilidad en el estadio Santiago Bernabéu este domingo 13 de septiembre de 2026, dejando atrás días cargados de turbulencias y cuestionamientos tras los recientes tropiezos ligueros y continentales.
Por lo tanto, el elenco merengue resolvió el compromiso durante un primer tiempo fulgurante donde apenas necesitó una ráfaga de 120 segundos para desarticular por completo la pizarra táctica dispuesta por el técnico visitante Beñat.
Ante este escenario, las dianas de Kylian Mbappé —quien firmó un doblete—, Álvaro Carreras y Jude Bellingham devolvieron la calma a la grada capitalina, permitiendo que Vinícius Júnior canjeara la hostilidad inicial del público por sonoros aplausos antes de que el conjunto de José Mourinho recayera en una alarmante apatía futbolística que revivió la tensión en las gradas durante la segunda mitad.
La sombra del estreno europeo, el debut de Diomande y el derrumbe de Lejeune
En primer lugar, el recuerdo de los silbidos que despidieron al equipo el pasado martes frente al Inter de Milán —pese a conseguir una victoria apretada de 2-1 en la Liga de Campeones— y la caída previa ante el Real Betis en La Cartuja mantenían al vestuario bajo una enorme presión popular.
En este sentido, la hinchada fijó sus críticas con especial dureza sobre Vinícius, obligando a los futbolistas a buscar un trámite limpio y contundente para apaciguar el malestar.
Como gran golpe de timón, Mourinho introdujo en el once titular al extremo Diomande por primera vez en la campaña, sentando en el banquillo a Arda Güler y a Brahim Díaz para rentabilizar la inversión de 125 millones de euros por la banda junto a Denzel Dumfries, aunque el joven atacante apenas aportó destellos aislados mientras el equipo canalizaba la mayoría de sus ataques por el costado del brasileño.
Asimismo, la apuesta ultraofensiva del Rayo facilitó los planes blancos: Beñat adelantó sus líneas hasta el área rival con una presión suicida que dejó enormes autopistas a la espalda de sus zagueros, terreno predilecto para los velocistas merengues.
Tras un cuarto de hora donde Giorgi Tsitaishvili inquietó a Thibaut Courtois, el central rayista Florian Lejeune cometió un penalti flagrante sobre Carreras que Mbappé transformó con solvencia ante Emil Audero.
Acto seguido, en el minuto siguiente, el propio defensor galo erró un pase hacia su guardameta; Vinícius robó el esférico, asistió a Carreras y este concretó el 2-0 tras una rápida combinación con el astro francés.
Sentencia de Bellingham, desconexión merengue y la sentencia de Mbappé
La ovación a Jude y la fiesta truncada en Chamartín
Por su parte, el vendaval madridista continuó antes del descanso con una brillante asociación entre Carreras y Vinícius: el extremo carioca desbordó por la izquierda y sirvió un balón medido hacia el área que Jude Bellingham empujó a la red para decretar el 3-0. Al respecto, el estadio coreó el clásico «Hey Jude», ovacionó al delantero brasileño y celebró un zapatazo al poste de Mbappé que casi estira la goleada antes de irse a vestuarios. De esta forma el análisis sobre las sociedades ofensivas y el pulso anímico de las figuras se procesa en el plano de deportes.
La desidia del complemento y el contragolpe final
Al respecto, la segunda parte transformó la fiesta en una pesadilla: una grave falta de concentración entre Eduardo Camavinga y Vinícius permitió a Sergio Camello descontar para el Rayo con media hora por delante, encendiendo nuevamente la reprobación del público.
Courtois evitó un desenlace dramático al desviar dos remates venenosos de Tsitaishvili, hasta que la entrada de Güler revitalizó la ofensiva blanca; tras un cabezazo de Dumfries que Audero repelió con una gran parada, Mbappé sentenció el definitivo 4-1 al finalizar un contragolpe fulminante con un tiro cruzado.
El gol cerró la reconciliación del Bernabéu con Vinícius, quien abandonó el césped entre aplausos al dejar su puesto a Marc Cucurella.
Con información de EFE
