El PSG resiste en el Allianz y buscará su segunda corona consecutiva en Budapest. El equipo de Luis Enrique elimina al Bayern de Múnich tras un empate agónico (1-1) y se cita con el Arsenal en la gran final de la Champions League.
El Paris Saint-Germain ha vuelto a demostrar que su idilio con la máxima competición europea no fue un espejismo de una temporada. Por segundo año consecutivo, el conjunto dirigido por Luis Enrique ha sellado su pasaporte a la final de la UEFA Champions League tras un ejercicio de supervivencia y pegada en el Allianz Arena. El 1-1 definitivo ante el Bayern de Múnich hace valer el espectacular intercambio de golpes de la ida, cerrando el global con un ajustado 6-5.
Los parisinos no dieron tiempo a los alemanes ni para acomodarse sobre el césped. Apenas a los dos minutos, una combinación eléctrica terminó en las botas de Khvicha Kvaratskhelia, quien sirvió un balón raso para que Ousmane Dembélé fusilara la red bávara. El 0-1 heló Múnich y obligó al Bayern a una gesta heroica que, a la postre, se quedaría a medio camino.
El PSG resiste en el Allianz y buscará su segunda corona consecutiva en Budapest
El encuentro no estuvo exento de tensión y controversia. El conjunto alemán, espoleado por su grada, reclamó con insistencia hasta dos penas máximas por manos de Nuno Mendes y João Neves dentro del área. Sin embargo, el colegiado decidió no señalar nada, desatando la indignación de un Allianz Arena que veía cómo el tiempo se le escapaba entre los dedos.
El Bayern lo intentó por todos los medios, pero se topó con la figura de Matvey Safonov. El guardameta ruso, que ya es una pieza clave en el esquema de Luis Enrique, evitó el empate antes del descanso en un mano a mano providencial. En la segunda mitad, el asedio alemán fue constante pero falto de claridad ante un PSG ordenado que supo sufrir y salir al contragolpe para rebajar las pulsaciones del partido.
Suspense final y cita con la historia
Cuando el billete a la final parecía ya impreso, apareció la jerarquía de Harry Kane. El delantero inglés anotó un auténtico golazo en el tiempo de descuento para poner el 1-1 y encender la esperanza alemana. Fueron minutos de asfixia para el PSG, que resistió la última embestida bávara con más corazón que fútbol.
Con el pitido final, el PSG certifica su dominio continental y viajará el próximo sábado a Budapest. Allí le espera el Arsenal, que llega tras apear al Atlético de Madrid. Los franceses, actuales campeones, tendrán la oportunidad de revalidar el título ante un rival inglés hambriento, en lo que promete ser un duelo de estilos por el trono del fútbol mundial.
Con información de La Nación.
