El Papa León XIV afirma que la identidad cristiana es “el núcleo” de la educación. El papa León XIV envió este viernes un mensaje en video a los participantes del congreso “Sin identidad no hay educación”, celebrado en el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, en Madrid. Allí, el Pontífice recordó que la misión educativa de la Iglesia debe ser “fermento vivo” para las nuevas generaciones y para las comunidades que la reconocen como referente.
El Papa subrayó que la identidad cristiana “no es un sello decorativo”, sino el centro que da sentido y propósito al proceso educativo. Señaló que la educación católica tiene una brújula clara: Cristo. Sin esa referencia, advirtió, la misión educativa “se vacía de significado” y pierde su capacidad de transformación.
La identidad como fundamento pedagógico
León XIV insistió en que la identidad cristiana debe orientar las decisiones pedagógicas, desde la forma de enseñar hasta los criterios de evaluación. Cuando no ocurre así, explicó, la identidad corre el riesgo de volverse un adorno incapaz de sostener el trabajo educativo ante las tensiones culturales, éticas y sociales del presente.
El Papa León XIV afirma que la identidad cristiana es “el núcleo” de la educación
Citó además a la pensadora María Zambrano, quien defendía que el vínculo entre pasado y futuro no puede romperse, porque “nuestra alma está cruzada por sedimentos de siglos”.
Integrar fe, razón y comunidad
El Papa aseguró que una educación auténtica promueve la integración entre fe y razón, caminos complementarios para comprender la realidad y formar el carácter. Por ello, pidió métodos educativos que articulen ciencias, historia, ética y espiritualidad, dentro de una comunidad que funcione como un hogar donde colaboren familia, parroquia y escuela.
Recordó también que la Iglesia redescubre en la educación su misión materna, y animó a releer la declaración conciliar Gravissimum educationis, que cumple 60 años y que resalta la responsabilidad de la Iglesia en el desarrollo integral del ser humano.
En su mensaje final, León XIV afirmó que la labor educativa “no es una obra filantrópica”, sino parte esencial de la identidad y misión de la Iglesia.
