El litoral de La Guaira se debate entre la prohibición oficial de abrir sus playas y la desesperada lucha de miles de trabajadores por reactivar el turismo tras los terremotos. A casi dos meses del doble terremoto registrado el pasado 24 de junio las costas del estado La Guaira lucen semivacías mientras los prestadores de servicios turísticos y pescadores intentan sortear las restricciones gubernamentales para reactivar su sustento económico en medio del luto.
Ciertamente las medidas oficiales mantienen restringido el acceso a los balnearios por razones de seguridad lo que ha paralizado los ingresos de miles de familias que dependen del flujo de temporadistas.
Restricciones oficiales, pugna por la reapertura y desempleo costero
Sobre el uso de los espacios recreativos el gobernador de la entidad José Alejandro Terán ratificó la prohibición de permanencia en las playas argumentando que resulta inviable retomar la actividad turística a corto plazo en zonas severamente golpeadas por las pérdidas humanas. En este sentido la postura oficial contrasta con los pronunciamientos de la ministra de Turismo Daniela Cabello quien abogó por abrir las costas desde Chuspa así como con los reclamos de la Federación de Trabajadores Playeros del Estado La Guaira que contabiliza cerca de 5.000 prestadores de servicio sin empleo formal.
«Las mismas personas que estamos en las playas somos los que hemos estado trabajando para mejorar los servicios porque vivimos del turismo y si nos trancan La Guaira miles de cocineras tolderos y mesoneros quedamos totalmente desamparados», afirmó la presidenta del gremio playero Celsa Malavé.
Por consiguiente algunos dueños de kioscos optan por atender grupos reducidos de clientes de forma discreta para obtener ingresos diarios.
Pesca artesanal, transporte mermado y colapso comercial
Realidad del sector pesquero y dinámicas en Macuto
Por su parte los pescadores artesanales y trabajadores del Paseo de Macuto enfrentan bajas ventas y el impacto emocional por la pérdida de familiares y viviendas lo que obligó a reducir el precio del pescado fresco y activar faenas diarias de hasta 20 peñeros para cubrir gastos básicos. En este contexto trabajadores del sector procesan y trasladan productos hacia los mercados de Caracas para abaratar los costos de su propia cesta alimentaria.
Capacidad financiera del comercio y secuelas humanas
Por otro lado la Cámara de Comercio de La Guaira advirtió que el 75 % de los establecimientos solo cuenta con margen financiero para sostener nóminas durante los tres primeros meses de la contingencia mientras que el transporte público redujo sus viajes ante el deceso de trabajadores y la baja afluencia de pasajeros. Ciertamente el gremio mercantil subrayó que el impacto no solo radica en las pérdidas materiales sino en un severo colapso emocional en las comunidades.
Con información de El País
