Trump cuestiona la victoria de Lula da Silva en Brasil y denuncia que la izquierda «aplicó el manual de Joe Biden para retener el poder». El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó este domingo 25 de octubre de 2026 la victoria de su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, frente al senador derechista Flávio Bolsonaro.
El mandatario republicano equiparó el desenlace del balotaje sudamericano con los comicios presidenciales estadounidenses de 2020, contienda donde el demócrata Joe Biden conquistó la Casa Blanca bajo el rechazo sistemático del líder conservador.
Dicha arremetida mediática irrumpe sin acompañamiento de pruebas concluyentes sobre supuestas anomalías técnicas, introduciendo una profunda rispidez diplomática en las relaciones entre Washington y Brasilia.
La denuncia sobre el manual de Biden y el señalamiento a los comunistas
El mandatario estadounidense criticó con dureza el cómputo final de las urnas brasileñas a través de declaraciones públicas, alegando que el bloque de izquierda maniobró para arrebatarle el triunfo al hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.
El gobernante norteamericano expuso su tesis con palabras contundentes para desestimar el escrutinio: «Acaban de aplicar en Brasil el manual de Joe Biden. Bolsonaro llevaba una gran ventaja en la primera vuelta y era el claro favorito para ganar la segunda. Pero los comunistas no sueltan el poder una vez que lo consiguen».
Dicha acusación no aportó evidencias tangibles, actas objetadas ni informes de auditoría forense que demostraran alguna manipulación en el sistema electrónico de votación administrado por el Tribunal Superior Electoral.
En tal sentido, la insistencia del jefe de Estado norteamericano en asociar los resultados del vecino hemisférico con sus propios agravios de 2020 consolida una postura de abierta hostilidad hacia el proyecto petista.
A este respecto, diversos expertos en relaciones internacionales consideran que el magnate apela a la polarización ideológica para mantener cohesionada a su base electoral frente a los comicios legislativos en su propio país.
Aunado a esto, los analistas de coyuntura política destacan que tachar al gobierno de Lula de comunista augura un enfriamiento inmediato de los acuerdos comerciales e institucionales entre ambas naciones continentales.
Asimismo, los miembros del Partido Demócrata en el Congreso estadounidense lamentaron que el inquilino de la Casa Blanca descalifique procesos electorales transparentes sin exhibir pruebas fehacientes.
Los datos oficiales del balotaje y la tensión bilateral en ciernes
El escrutinio del 97,69% y la consolidación de la remontada
Por otra parte, la institucionalidad electoral de Brasil ratificó la validez de los resultados emitidos por los circuitos de sufragio a lo largo de todo el territorio.
Los cómputos oficiales del Tribunal Superior Electoral con el 97,69% de las mesas procesadas otorgaron a Luiz Inácio Lula da Silva el 51,74% de los sufragios, mientras Flávio Bolsonaro sumó el 48,26% del respaldo popular.
Dicha brecha confirmó la remontada matemática del dirigente del Partido de los Trabajadores en los grandes centros urbanos del país, disipando la ventaja que el senador del Partido Liberal exhibió en las primeras rondas del certamen.
En consecuencia, los delegados de las misiones de observación internacional avalaron el desenvolvimiento técnico de la jornada y felicitaron el civismo exhibido por la ciudadanía en las mesas de votación.
De igual manera, los militantes progresistas colmaron las plazas de las principales capitales brasileñas para celebrar la ratificación popular de su líder en las urnas.
Un nuevo capítulo de fricción entre Brasilia y Washington
Por añadidura, el rechazo de Donald Trump a la reelección de Lula amenaza con dinamitar los puentes diplomáticos tradicionales entre las dos economías más influyentes del continente americano.
El líder estadounidense exteriorizó un respaldo explícito a la dinastía Bolsonaro durante los últimos meses, interpretando la derrota conservadora como un revés para sus planes de alineación geopolítica en la región.
Por otro lado, los diplomáticos brasileños diseñan una respuesta prudente para blindar la soberanía del voto popular frente a las descalificaciones emanadas desde el exterior.
De modo que las afirmaciones de Donald Trump sobre el manual de Joe Biden, la sentencia de que los comunistas no sueltan el poder, la carencia absoluta de pruebas y la victoria oficial de Lula con el 51,74% dibujan un escenario de marcada tirantez diplomática.
Con información de EFE
