Corea del Norte dispara una ráfaga de misiles balísticos hacia el mar de Japón en respuesta a los simulacros navales de Seúl, Washington y Tokio. El ejército de Corea del Norte disparó múltiples misiles balísticos de corto alcance durante la madrugada de este sábado 12 de septiembre de 2026 hacia aguas del mar del Este, conocido internacionalmente como mar de Japón, según confirmó el gobierno de Corea del Sur apenas un día después de que sus fuerzas navales finalizaran cinco jornadas ininterrumpidas de maniobras militares conjuntas junto a Estados Unidos y Japón.
Por lo tanto, el régimen comunista de Pyongyang materializó sus recientes advertencias contra el despliegue bélico de la coalición aliada, elevando al máximo el nivel de alerta en toda la península asiática.
Ante este escenario, la demostración de fuerza nuclear del líder Kim Jong Un desafía abiertamente las intenciones de distensión manifestadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien promueve un acercamiento diplomático directo con el mandatario asiático.
Detección en Wonsan, trayectoria de 250 kilómetros y coordinación tripartita
En primer lugar, los sistemas de vigilancia y radares del Estado Mayor Conjunto surcoreano detectaron la trayectoria de los cohetes a partir de las 05:20 hora local (20:20 GMT del viernes), localizando el punto de ignición en el área costera de Wonsan.
En este sentido, las autoridades castrenses determinaron que los proyectiles recorrieron una distancia estimada de 250 kilómetros antes de estrellarse en la superficie marina.
Las agencias de inteligencia de Corea del Sur y de Estados Unidos «han rastreado y compartido los acontecimientos relevantes desde la etapa inicial del lanzamiento y también han intercambiado información sobre el misil con Japón», puntualizó el comunicado oficial emitido por el Estado Mayor Conjunto en Seúl.
Asimismo, los mandos militares aliados intensificaron las tareas de monitoreo satelital para anticipar posibles lanzamientos adicionales durante el fin de semana.
El precedente de agosto, las maniobras conjuntas y la oferta de Trump
La furia de Pyongyang contra los simulacros navales
Por su parte, el liderazgo político norcoreano ya había fustigado con severidad los planes del ejercicio combinado denominado «Freedom Edge», desarrollado en aguas internacionales próximas a las costas surcoreanas, tildando las maniobras como una «amenaza» directa contra la seguridad soberana de su territorio y de las naciones vecinas.
Al respecto, el arsenal balístico de Pyongyang ya había detonado una andanada de proyectiles marinos el pasado 20 de agosto, reafirmando su capacidad de respuesta armada en momentos en que Seúl y Washington ejecutaban una versión abreviada de sus simulacros anuales «Ulchi Freedom Shield».
La diplomacia frente al poder atómico
Al respecto, la persistencia de los ensayos bélicos ocurre pese a que el presidente Donald Trump ordenó previamente recortar la duración de los ejercicios militares con Seúl e hizo pública su intención de sostener una reunión cumbre cara a cara con Kim Jong Un antes de que finalice el año.
Sin embargo, el gobierno norcoreano, respaldado por su capacidad atómica instalada, continúa presionando a la comunidad internacional mediante demostraciones de fuerza en sus costas orientales.
Con información de AFP
