Arabia Saudita encara el riesgo de agotar sus reservas de exportación por la parálisis de su oleoducto hacia el mar Rojo y amenaza con recortar el 4 % del crudo global. El Reino de Arabia Saudita encara la posibilidad real de agotar sus reservas de petróleo destinadas al comercio exterior si no reactiva en el corto plazo las operaciones de su principal oleoducto con salida hacia el mar Rojo.
Por lo tanto, compradores internacionales y operadores del mercado energético advirtieron que la prolongación de esta parálisis técnica podría retirar de circulación hasta un 4 % del suministro mundial de crudo de forma inmediata.
Ante este escenario, un nuevo recorte en los despachos saudíes agudizaría la escasez de hidrocarburos en los centros de refinación de los cinco continentes, en una coyuntura donde los precios de los combustibles ya tocan techos históricos.
El impacto en los mercados, la presión inflacionaria y el salto en los bonos
La eventual sustracción del flujo saudí no solo reduciría la oferta tangible para las economías industrializadas, sino que además intensificaría las presiones sobre el costo de la vida a escala planetaria. En este sentido, la escalada en las tarifas de los combustibles ya empuja los índices de inflación en diversas naciones, encareciendo el transporte, los bienes básicos y las cadenas agroalimentarias.
Asimismo, la incertidumbre financiera derivada de esta crisis energética sacudió las plazas de inversión en Wall Street. Según un despacho de la agencia de noticias Reuters divulgado por el diario El Nuevo Herald, este desequilibrio en los mercados de materias primas impulsó los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos hacia los niveles más altos registrados desde la crisis financiera global del año 2008.
Los analistas de los fondos de inversión siguen con cautela cada cotización, anticipando ajustes más severos en las políticas monetarias si el suministro no recupera su ritmo regular.
El ataque con drones, el hermetismo oficial y la vulnerabilidad del enlace
Silencio en Riad sobre la magnitud de las averías
Por su parte, el gobierno de Arabia Saudita mantiene un estricto hermetismo sobre las dimensiones exactas del cierre que afecta a la línea este-oeste tras el impacto que provocaron recientes ataques con drones armados contra las instalaciones. Al respecto, las autoridades del reino tampoco han precisado el tiempo que demandarán las cuadrillas técnicas para reparar los daños ni la fecha en que reanudarán el bombeo regular hacia los terminales marítimos del mar Rojo.
Esta falta de precisiones oficiales alimenta la volatilidad en las mesas de dinero y complica los cálculos de suministro para las refinerías que dependen de los cargamentos regulares de crudo árabe.
Riesgo inminente sobre los inventarios de exportación
Al respecto, los expertos en logística petrolera señalan que, al mantener fuera de servicio este enlace estratégico, el país debe utilizar con urgencia sus tanques de almacenamiento costeros para sostener los contratos de despacho vigentes. Si las reparaciones sufren contratiempos o se prolongan más de lo previsto, los patios de tanques llegarán a niveles críticos de agotamiento, obligando a Riad a recortar sus cuotas de entrega a los clientes internacionales.
Con información de Banca y Negocios
