Analistas financieros desmontan el optimismo de la Casa Blanca sobre el crudo venezolano al advertir que el acuerdo no bajará la gasolina a corto plazo y exigirá 85.000 millones de dólares. Diversas firmas de consultoría y análisis financiero internacional sometieron a una rigurosa revisión técnica las estimaciones difundidas por la Casa Blanca, luego de que la administración del presidente estadounidense Donald Trump anunciara la firma de un ambicioso convenio con Venezuela destinado a tomar el control operativo sobre 17 yacimientos petrolíferos, áreas que concentran aproximadamente 65.000 millones de barriles de crudo certificado bajo un esquema proyectado a 100 años.
Por lo tanto, las conclusiones emitidas por los expertos de mercado contrastan abiertamente con el optimismo oficial del gobierno norteamericano, el cual aseguró de manera enfática que el entendimiento bilateral se traduciría en un abaratamiento «sustancial» en el precio de la gasolina para los consumidores en Estados Unidos.
Ante este escenario, los bancos de inversión sostienen que los factores geopolíticos en Medio Oriente y el colapso del tendido industrial venezolano frenarán cualquier impacto favorable en el corto plazo.
La postura de UBS frente al impacto limitado en precios y la tensión en Ormuz
En primer lugar, la multinacional suiza de servicios financieros UBS evaluó la viabilidad del anuncio y concluyó que el bombeo de hidrocarburos en territorio venezolano demandará lapsos prolongados de reactivación antes de alcanzar volúmenes significativos.
En este sentido, la entidad financiera desestimó que los conductores estadounidenses vayan a percibir un alivio inmediato en las estaciones de servicio, catalogando de acotado el efecto sobre las tarifas minoristas en el corto plazo.
Asimismo, la institución bancaria precisó a través de análisis difundidos por Mercopress que el comportamiento internacional de los barriles responde a variables externas ajenas a la cuenca caribeña.
Manifestó que las cotizaciones del crudo «siguen reaccionando principalmente a los acontecimientos en (el estrecho de) Ormuz», por lo que no ha habido cambio en las proyecciones para el sector energético a raíz de la firma del convenio y cree que el plazo «es el obstáculo».
Metas hacia 2050, inyección de capital y el compromiso histórico de Chevron
El diagnóstico de Rystad Energy y el déficit de 85.000 millones de dólares
Por su parte, la firma consultora de inteligencia energética Rystad Energy emitió un informe lapidario respecto al ritmo de reactivación de los pozos, señalando que la nación suramericana no logrará retornar a su máximo récord histórico de extracción sino hasta el año 2050. De manera paralela, la agencia especializada enfatizó que, para alcanzar semejante umbral de bombeo, el país requerirá inversiones conjuntas que ascienden a los 85.000 millones de dólares en capital fresco.
Del mismo modo, UBS complementó esta lectura al subrayar que el flujo petrolero demandará la construcción de nueva infraestructura de transporte, mano de obra con alta capacidad técnica y estabilidad institucional para revertir el desgaste derivado de años continuos de sanciones económicas, recurrentes apagones eléctricos y profunda desinversión productiva.
La apuesta de 7.000 millones de dólares de la petrolera estadounidense
Al respecto, dentro de este engranaje de reactivación tutelado por Washington, la compañía energética estadounidense Chevron planea materializar una inyección presupuestaria de 7.000 millones de dólares a lo largo del próximo quinquenio en territorio venezolano.
Con información de Banca y Negocios
