Venezuela se convierte en el tablero de choque entre Donald Trump y China cuando la Casa Blanca bloquea los pagos petroleros a Pekín y desata la pugna por 65.000 millones de barriles. El territorio venezolano se ha transformado de forma acelerada en el principal banco de pruebas para las ambiciones hegemónicas de la administración de Donald Trump y en un foco encendido de confrontación geopolítica frente a China, luego de que Washington oficializara su estrategia para asumir el control operativo de más de 65.000 millones de barriles en reservas de crudo.
Las directrices emanadas desde la Casa Blanca dejaron en claro que este avance marca apenas la fase inicial de una vasta campaña orientada a desplazar la influencia de Pekín y Moscú, potencias a las que el gobierno estadounidense califica abiertamente como «actores extranjeros malignos» dentro de su determinación de blindar el dominio regional.
Ante este escenario, el próximo movimiento de la diplomacia norteamericana apunta de lleno a forzar la reestructuración de la deuda soberana de Caracas, comprometiendo miles de millones de dólares que se adeudan a entidades financieras asiáticas.
Bloqueo de ingresos a Pekín, la «Doctrina Donroe» y la advertencia de exclusión
En primer lugar, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, fijó una postura tajante el pasado miércoles al sentenciar que las arcas de Pekín no percibirán ni un solo centavo proveniente de las ventas generadas por el nuevo ciclo productivo en los pozos venezolanos, anulando de facto el canal tradicional por el cual el Estado saldaba sus obligaciones crediticias con despachos de crudo.
En este sentido, la administración Trump sustenta su despliegue en la denominada «Doctrina Donroe», precepto incorporado a su Estrategia de Seguridad Nacional que defiende el derecho unilateral de Washington de impedir que competidores estratégicos mantengan bajo su tutela activos de valor vital en el hemisferio occidental.
Al respecto, analistas internacionales sostienen que la estrategia norteamericana fija un precedente de alto impacto para las inversiones en América del Sur.
«Venezuela no necesariamente constituye un precedente para la expropiación directa, pero puede ser un precedente para la exclusión mediante coerción. Estados Unidos está cada vez más dispuesto a definir partes de la relación económica de la región con China como una cuestión de seguridad y a utilizar su considerable influencia para hacer cumplir esas líneas rojas», argumentó Christian Reyes, analista de riesgo político radicado en Pekín y originario de Ecuador.
Respuesta diplomática de Pekín y la antesala de la cumbre bilateral
Postura del Ministerio de Exteriores y la visita de Xi Jinping
Por su parte, la respuesta inicial del gigante asiático ha mantenido un tono de relativa cautela diplomática.
De manera paralela, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, subrayó durante una rueda de prensa habitual en Pekín que los derechos e intereses legítimos de su país en suelo venezolano «deben ser protegidos» sin excepciones. «La cooperación entre China y Venezuela está protegida por el derecho internacional.
No concierne a ningún tercero», remarcó el vocero en medio de un contexto delicado, marcado por la inminente primera visita de Estado del mandatario Xi Jinping a suelo estadounidense en más de diez años prevista para este mes, cita en la que ambas potencias intentarán contener roces mayores pese a las pugnas por desequilibrios comerciales y el respaldo financiero de Pekín a Teherán.
Participación en North American Blue Energy Partners y el limbo de la deuda
Al respecto, aún no se ha transparentado de manera pública el listado exacto de los yacimientos integrados en la concesión a 100 años acordada por Washington y Caracas, ni el grado en que estos coinciden con antiguos desarrollos chinos.
No obstante, el gobierno norteamericano estructuró esta semana una participación accionaria del 35 % en la compañía North American Blue Energy Partners, vinculada al empresario venezolano Alejandro Betancourt, asegurando la administración técnica de 17 yacimientos nacionales.
Asimismo, Michal Meidan, jefe de investigación energética sobre China en el Oxford Institute for Energy Studies, advirtió que el pacto «hace menos probable que la deuda sea pagada en el corto plazo», expresando dudas de que este diferendo sea abordado formalmente durante el encuentro privado entre Trump y Xi.
El declive del comercio bilateral y el impacto directo en las refinerías
Historial de préstamos respaldados con petróleo desde la era Chávez
Por su parte, el comercio bilateral entre Pekín y Caracas, que registró su pico máximo en 2012, venía mostrando una reducción estructural en los últimos años, al punto de que el hidrocarburo venezolano representó apenas el 4 % del total de las compras chinas en 2025. De manera paralela, las aduanas chinas no registran la llegada de un solo buque petrolero desde que la administración estadounidense asumió la tutela de los activos tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de año.
El impacto principal recae sobre la cartera de deuda, calculada en un piso de al menos 10.000 millones de dólares para 2025, saldo remanente de los más de 60.000 millones de dólares que bancos estatales desembolsaron a partir de 2007 mediante el esquema de préstamos a cambio de barriles.
Aunque corporaciones como CNPC, PetroChina, CNOOC y privadas como Concord Resources levantaron proyectos en la Faja del Orinoco, el deterioro de infraestructura y las sanciones de 2019 ya habían reducido al mínimo las operaciones de las cuadrillas asiáticas.
Alerta en las plantas de Shandong por la falta de crudo para betún
Al respecto, el perjuicio operativo más severo se localiza en el sector refinador independiente de la provincia de Shandong, factorías que empleaban habitualmente el crudo extrapesado venezolano para la producción de asfalto y betún. La interrupción total de estos despachos —agravada por las trabas logísticas con los cargamentos procedentes de Irán— redujo la oferta del material en el mercado interno chino y provocó una escalada en los precios de los contratos de futuros.
Asimismo, la especialista Liao Na, fundadora de la consultora GL Consulting, puntualizó que América del Sur vuelve a operar como una encrucijada geopolítica inevitable donde los intereses de ambas potencias chocan.
Con información de Bloomberg
